A prisión 13 años joven que asesinó anciano como “ofrenda” en culto satánico Argentina

Un joven que cometió un homicidio por encargo de una secta satánica, fue condenado a trece años de prisión en un juicio abreviado que se realizó en la ciudad misionera de Oberá. La sentencia recayó sobre Omar Valiente, de 24 años, quien confesó el crimen apenas la Policía lo detuvo, en mayo del año pasado.

El imputado está detenido desde el 10 de mayo del año pasado, un día después que asesinara de una puñalada en la espalda a Julio Argentino Braga, un hombre de 85 años que vivía solo en la zona rural de Campo Viera, en la zona Centro de Misiones.

Valiente frecuentaba un templo satánico que funcionaba en el barrio San Miguel de Oberá. En ese lugar le habían pedido que “ofrendara” la vida de tres personas como parte del rito que practicaban en la clandestinidad. El grupo desapareció apenas trascendió la detención de Valiente por el crimen de Braga.

El primero de los tres ataques que debía cometer se produjo el viernes 9 de mayo del año pasado en horas del mediodía. Valiente llegó hasta la zona conocida como “Kilómetro 28″, en la zona rural de Campo Viera, donde el anciano tenía una chacra y vivía solo.

Ambos se conocían desde hacía bastante tiempo y la visita del muchacho no sorprendió a Braga. Las pericias demostraron que Valiente atacó por la espalda al chacarero y le asestó una profunda puñalada que minutos después le provocaron la muerte.

El homicida ocultó el cuchillo en una plantación de yerba mate y se alejó del lugar como si nada hubiera sucedido, pero algunas personas lo vieron cuando caminaba hacia la ruta nacional 14, media hora antes del hallazgo del cadáver.

Al día siguiente, en horas de la tarde, la Policía detuvo a Valiente en Campo Viera. Cuando era llevado a la Comisaría de Campo Viera, el joven se quebró y confesó el crimen. Para justificar el crimen, dijo que se lo habían encomendado en una secta satánica y que ese fin de semana debía matar a otras dos personas, cuyas identidades reveló. “Si no lo hacia, me iban a matar a mí”, se sinceró.

El imputado llevó a los policías hasta el yerbal donde había dejado el cuchillo, pero nunca aportó nombres de las personas que participaban de los ritos satánicos en el barrio San Miguel de Oberá.