Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío

“Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones.

Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero.

Pero la única cosa que pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí.