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16 de Noviembre: Experimentar Su Presencia

Escucha:

Le contestó Jesús: “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” (Juan 14:23)

Piensa:

La vida está llena de ocupaciones y distracciones. Es tan fácil quedar atrapado en nuestras inquietudes y preocupaciones que perdemos de vista lo que lo que más importa.

Hay una pequeña e interesante historia al final del capítulo dos de Lucas sobre cuando María y José llevaron a Jesús a Jerusalén para la Pascua cuando Él tenía doce años. Después de que el festival terminó, se fueron a casa, suponiendo que Él estaba con ellos.

Me pregunto ¿cuántas veces suponemos que Dios está con nosotros cuando nos hemos desviado a hacer nuestras propias cosas?

Ahora aquí está la parte interesante. María y José habían viajado un día de camino antes de que se dieran cuenta de que Jesús no estaba con ellos y luego les tomó tres días encontrarlo. ¡Tres días! El mensaje aquí es que es más fácil perder la presencia especial de Dios de lo que es obtenerla una vez que la hemos perdido.

Necesitamos de ser cuidadosos en permanecer en la presencia de Dios. Cuando lo hacemos, hacemos que Dios se sienta como en casa en nuestros corazones. Esto simplemente comienza con ser obediente a Su Palabra. El compromiso de cambiar el comportamiento que ofende a Dios es el signo de madurez espiritual número uno. Muestra que te importa lo que Él piensa. Eso significa que eliges ser generoso con los demás, aprendes a perdonar, dejas ir tus ofensas y vives en paz. Cuando elegimos ser intencionalmente nuestras palabras, dando gracias a Dios y levantando a otros, nos sentiremos conectados con Dios durante todo el día.

Ora: 

Padre, gracias por hacer mi corazón Tu hogar. Hoy necesito tu presencia, Señor, ayúdame a honrarte con mis pensamientos y mis palabras y ser una bendición para aquellos a mi alrededor. Amén

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15 de Noviembre: Todo Te Saldrá Bien

Escucha:

Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8)

Piensa:

El creyente que adquiere sabiduría ha entendido que todo éxito en los objetivos que emprenda en su vida, dependerá de cuanto de su vida se cimenta en la Palabra de Dios. Sin embargo ante está afirmación cabe la pregunta: ¿ Cómo logramos una vida fundada en las enseñanzas de las escrituras? pues, es necesario pensar y meditar en ella hasta que se convierta en lo que podríamos llamar “una segunda naturaleza”. Es importante prestarle atención y obedecerla con tal nivel de constancia, que ésta empieza a guiar tus acciones aun cuando no estás pensando conscientemente en lo que dice.

Cuando empecé a pilotar aviones, aprendí a hacerlo estudiando el manual una y otra vez. En mi mente visualizaba todo lo que podría ocurrir en ese avión. Pensaba y meditaba constantemente en lo que debía hacer, y así fue como aprendí a pilotar.

Y es exactamente eso lo que empecé a hacer con la Palabra de Dios. Meditaba en ella de día y de noche. Al poco tiempo, empecé a emocionarme acerca de lo que estaba leyendo.

Solía sentarme en mi casa y pensaba en cómo podía aplicar la Palabra en diferentes situaciones. La Palabra se convirtió en “mi segunda naturaleza”.

Practica meditar la Palabra de esa manera. Deja que llegue a ser parte de tu vida. Mírate obedeciéndola en toda situación, porque entonces, “todo te saldrá bien”.

Ora:

Señor, que cada uno de los pasos que emprenda sean cimentados en las enseñanzas de Tu palabra. Dame la sabiduría para estudiarla y entenderla de manera que sea ella ,y no mi voluntad, la que me lleve a los planes que tienes para mi vida. Amén.

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14 de Noviembre: Controla Tus Emociones

Escucha:

Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre… Juan 14:16

Piensa:

Nuestro enemigo número uno son las emociones. Tenemos la tendencia de ser guiados por el cómo sentimos, pero debemos darnos cuenta de que los sentimientos son inconstantes y cambian día tras día. Debemos tener cuidado en no seguir cada pensamiento que viene a nuestra mente porque nuestros pensamientos y sentimientos no dictan la verdad para nosotros.

Por ejemplo, muchas personas están deprimidas porque no pueden enfrentar la verdad, pero el Espíritu Santo vino a revelarnos la verdad. Debemos enfrentar la verdad y asumir la responsabilidad de nuestras acciones, en lugar de inventar excusas y culpar a todos por nuestros problemas. Cuando hacemos eso y le pedimos a Dios que nos ayude, el espíritu de pesadez nos deja y nos sentimos ligeros y libres.

Sólo aquel que logra sobreponerse a las respuestas intempestivas que causan sentimientos como la angustia, la rabia, la decepción en circunstancias apremiantes, podrá mantener la sobriedad para recordar que Dios está peleando también esa batalla y que a través de Él encontrará la provisión, no material, sino más importante aún, emocional para retomar nuevamente la paz.

Puedes experimentar la victoria sobre tus emociones cediendo al Espíritu Santo y obedeciendo la sabiduría que Él revele. Jesús lo envió para ser nuestro Consolador, Consejero, Ayudante, Intercesor, Abogado, Fortalecedor, y se queda para permanecer con nosotros para siempre.

Gracias a Dios que no tenemos que estar decepcionados, desanimados, abatidos, deprimidos o desesperados. ¡El Espíritu Santo nos da la victoria sobre nuestras emociones!

Ora:

Señor, no puedo controlar mis emociones y mi comportamiento por mi cuenta, por ello te pido que me ayudes, dándome el valor y la sabiduría para encontrar en cualquier circunstancia sentimiento de paz, tranquilidad, descanso y confianza, sabiendo que Tu poder, que me protege, está por encima de cualquier problema. Amén.

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13 de Noviembre: Sin Distracciones

Escucha:

Si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra … os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. (Nehemías 1:9)

Piensa:

Cuando Nehemías era copero del rey, su corazón se inquietó por la situación de los israelitas y la condición de su ciudad. Con el permiso del rey, se propuso reconstruir Jerusalén. Enfrentó numerosos obstáculos pero se negó a dejar que ellos lo distrajeran.

De su ejemplo, aprendemos la importancia de:

Estar en el centro de la voluntad de Dios. Cuando Nehemías clamó en oración por su pueblo y su tierra (Neh 1.4-11), el Señor le mostró exactamente lo que debía hacer. Entonces, Dios hizo que al rey le agradara la petición de Nehemías y le diera todo lo necesario. Saber que estamos donde Dios nos quiere nos dará confianza para pasar por las pruebas sin desviarnos.

Recordar cuál es el propósito. Nehemías sabía que la prioridad del Señor para él era que reconstruyera la ciudad. Dios también ha dispuesto cosas que nosotros debemos hacer, y trabajar para Él es siempre de gran valor. No debemos subestimar nuestra parte, no importa lo pequeña que nos parezca.

Cumplir con cada tarea. Después de cada crisis, Nehemías volvía a la tarea en cuestión. Al mantener el propósito del Señor en mente, seremos capaces de permanecer en la tarea, cumplir con cada paso y mantener el rumbo.

Identificar con precisión lo que nos distrae. Quienes tratan de interrumpir nuestro trabajo, distraer nuestra atención o atacarnos personalmente no son de Dios. Con la ayuda del Padre celestial, Nehemías reconoció a quienes hacer caso y a quienes ignorar.

Piense en las personas y en las situaciones que puedan distraerle. Estar consciente del potencial que tienen para desviarle de su objetivo, puede ayudarle a mantenerse enfocado.

Ora:

Señor, aleja de mi todas las cosas que puedan distanciarme de Tu presencia. Es en Ti donde está mi vida y mis más grandes anhelos. Que todo lo que suceda hoy, suceda bajo tu voluntad y tu tiempo perfecto, Amén.

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