09 de Junio: La Actividad de Dios

Escucha:

Decid a Dios: !!Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. (Salmos 66:3)

Piensa:

Las huellas del Señor pueden detectarse a lo largo de la historia. A veces, su actividad es dramáticamente evidente, como cuando separó las aguas del mar Rojo, pero en otras ocasiones ella nos resulta imperceptible. Sin embargo, hay bendiciones para quienes desarrollan el discernimiento espiritual para ver lo que Dios está haciendo.

Las ideas preconcebidas acerca de cómo trabaja el Señor, pueden impedirnos percibir su obra. Cuando Él responde nuestras oraciones, nos regocijamos y reconocemos fácilmente su intervención en favor nuestro. Pero, ¿qué pasa cuando no nos da lo que pedimos? Con demasiada frecuencia llegamos a la conclusión de que Él no está haciendo nada. El salmista reconoció que el Señor obra de varias maneras, a veces dando una gran liberación (vv. 5, 6) y, otras, por medio de situaciones dolorosas (vv. 10–12).

Otro problema que puede impedir que veamos la mano de Dios en nuestras vidas, es la falta de atención. Las exigencias de un estilo de vida agitado claman por nuestro tiempo y concentración, dejando poco espacio para momentos de quietud en su presencia. Sin períodos de meditación y oración, nuestros sentidos espirituales se embotan. Pero quienes leen la Biblia con regularidad aprenderán a reconocer la actividad de Dios en sus vidas, porque Él actúa siempre de acuerdo con su Palabra.

Los ojos enfocados en el Señor se abren a una nueva perspectiva. Su fe crecerá al comenzar a discernir la actividad de Dios en su vida. El gozo y la emoción de ver su participación en las cosas grandes y pequeñas, le motivará a alabarle y darle gracias, incluso en los momentos difíciles.

Ora:

Señor, permíteme prestar la suficiente atención para notar las magníficas formas en las que obras en mi vida y para ser aún más agradecido por todas las bendiciones que en Tu inmensa misericordia me brindas todos los días. 

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08 de Junio: Ante Agobiante Presión

Escucha:

Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. (Malaquías 3:16)

Piensa:

¿Alguna vez usted ha notado que los que han sido agobiados por la presión son los que tienen los testimonios que más animan y más inspiran nuestra fe? Son creyentes que fueron fieles y confiaron en Dios cuando se sintieron presionados; confiaron en las promesas de Dios sobre la prosperidad en situaciones económicas desesperantes o confiaron en Dios para que los sanara de una enfermedad muy grave.

Mi amigo, cuando se encuentre en una situación muy difícil, no es hora de volver atrás para ponerse a reconsiderar la fidelidad de Dios ni es hora de alejarse de Él. Lo que quiero decirle es que cuando las dificultades tarden en desaparecer y las circunstancias no estén en línea con las promesas de Dios, no se ponga a cuestionar la fidelidad de Dios. Él está al tanto de lo que está pasando y no va a fallarle.

Si usted va a examinar algo, examínese a sí mismo y considere dónde pudo haber fallado. Pero si no puede encontrar el origen del problema, simplemente diga: “Señor, no sé cuál es el problema. Por favor, te pido que me lo muestres. Sé que Tú no eres el problema. No quiero dejarme llevar por las circunstancias, sino por tu Palabra”. Entonces, cuando Él le muestre lo que es, no se demore en hacer los cambios necesarios.

Quiero instarle a que esté firme y siga honrando a Dios con sus palabras. Él estará oyéndole cuando usted se sienta agobiado por la presión, ¿qué será lo que oirá de sus labios?

Ora:

Señor, que las circunstancias no cambien mi fe. Que las dificultades por el contrario me convenzan aún más de que Tú poder siempre será mayor a cualquier adversidad. Amén.

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07 de Junio: Prioridad Absoluta

Escucha:

Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:24)

Piensa

Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles (Lc 10.38-42). Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.

Nuestra relación con Jesús debe estar por encima de todo en la vida. Nuestros pensamientos, actitudes y acciones deben surgir de nuestra íntima conexión con Él, pero como todos hemos descubierto, sin duda, no es fácil hacer esto. Nuestra naturaleza egoísta clama por la supremacía, y el mundo con todas sus tentaciones nos anima a satisfacer nuestros deseos. Incluso, en el trabajo que hacemos para el Señor, podemos perder de vista nuestra prioridad absoluta: profundizar nuestra relación con Cristo.

Cuando el Señor Jesús llegó, María dejó lo que estaba haciendo para poder escuchar sus palabras y aprender de Él. Marta, distraída por todo lo que aún no se había hecho, seguía trabajando. El Señor aprobó la decisión de María de estar con Él, e instó a Marta a seguir el ejemplo de su hermana. Ambas mujeres expresaron su amor y su preocupación por Jesús por medio de sus acciones, pero María escogió la mejor manera de hacerlo.

Nada debe sustituir su relación con Cristo; su carácter y conducta deben reflejarlo a Él (Ef 4.24). Durante la visita de Jesús, Marta dejó que su servicio al Señor fuera más importante que pasar tiempo con Él. Si los amigos suyos le observaran, ¿qué dirían ellos que es lo más importante para usted?

Ora:

Señor, que no me aparte con las distracciones del mundo de mi principal objetivo: servirte y obedecerte según Tu voluntad sabiendo que eres mi prioridad absoluta.

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06 de Junio: Sobre Imposibles

Escucha:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14:1-2)

Piensa:

La Biblia es un tesoro por muchas razones, y una de ellas es que es muy práctica. Sus relatos y preceptos son tan aplicables hoy como lo eran en el tiempo de Jesús. Todos hemos experimentado momentos en los que nuestros problemas parecen no tener solución, y no sabemos qué hacer. Cuando eso sucede, necesitamos recordar que las situaciones imposibles son oportunidades para que el Señor nos enseñe lecciones valiosas que nunca aprenderíamos de otra manera.

La supremacía de Dios es superior a los recursos humanos. Cuando Jesús preguntó. “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (v. 5), Felipe reconoció de inmediato su propia insuficiencia. Aunque Cristo supo todo el tiempo lo que iba a hacer, estaba enseñando a sus discípulos que el plan perfecto y el poder para implementarlo provienen solo de Dios, no de las soluciones y los recursos humanos.

El Señor exige a menudo nuestra participación. Aunque Cristo pudo haber creado comida con su sola palabra, optó por utilizar personas para lograr su propósito. Andrés se puso a buscar comida, un muchacho le dio su pequeño almuerzo, y los discípulos organizaron a la multitud y distribuyeron la comida que Jesús les pasó. Cada paso requería confianza y obediencia, especialmente porque el método de Cristo parecía tan ilógico.

Dios sabe cómo resolver nuestros problemas, pero Él puede optar por exigir su cooperación, pidiéndole incluso que haga algo que no parezca razonable. Cada vez que damos un paso de obediencia, el Señor hace cosas grandes en nosotros y por medio de nosotros.

Ora:

Senor, rompe todas esas cosas que debilitan mi confianza. Dame la fuerza para no vacilar ni temer sabiendo que te encuentras siempre conmigo. Amén

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05 de Junio: Respuesta a La Dificultad

Escucha:

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. (Romanos 8:18)

Piensa:

¿Cuál es su primera reacción cuando enfrenta una dificultad? Algunas personas se fatigan buscando una respuesta o bien un escape. Otras se declaran derrotadas considerando que la situación es un caso perdido. Afortunadamente, usted como cristiano puede acudir de inmediato al Señor buscando su guía. De manera que lo que le pregunte en oración es de mucha importancia.

• Señor, ¿qué voy a hacer? A primera vista, esta parece ser la pregunta correcta, ¿pero la es? El problema con esta pregunta es que, a pesar de que estamos buscando la guía del Señor, la atención está puesta en nuestra acción. Eso significa que la manera en que pensamos manejar la situación está limitada por nuestras capacidades, recursos y apreciación. Con demasiada frecuencia, nuestras mentes comenzarán a idear planes posibles, y pronto recurrimos a manipulaciones y maniobras intentando solucionar el problema.

• Señor, ¿qué vas a hacer?Esta es la pregunta correcta, porque ahora la atención se ha desplazado a la omnisciencia y a la omnipotencia del Dios todopoderoso. Él nos sacará del encierro que nos aprisione, y nos aclarará cualquier situación que nos ofusque. Dios tiene el poder para realizar sus planes, que —a diferencia de nuestras soluciones— son perfectos, y que siempre lo glorifican a Él.

Para orar correctamente, usted debe estar dispuesto a entregar todos sus planes en manos de Dios. Él no solo sabe qué hacer y cómo lograrlo, sino también tiene el poder de abrir un camino a través de cualquier imposibilidad. Usted simplemente debe confiar en Él y obedecer sus instrucciones.

Ora:

Señor, permíteme responder de la manera adecuada, a cada una de las dificultades que encuentre, siguiendo siempre La sabiduría de Tu Palabra. En mis manos pongo todos mis deseos y objetivos, sabiendo que te encuentras conmigo. 

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