04 de Junio: La Importancia de La Obediencia

Escucha:

Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. (Proverbios 2:1-6)

Piensa:

A pesar de la vasta experiencia de Pedro como pescador, regresó de una noche de trabajo sin nada que mostrar por sus esfuerzos. Es muy posible que la petición del Señor de que echara las redes una vez más le pareciera poco razonable; después de todo, Pedro y sus compañeros eran los profesionales. No obstante, el pescador obedeció, y su obediencia bendijo a muchos.

La Biblia demuestra que los planes divinos a menudo desafían la lógica humana. Por ejemplo, ¿quién haría un plan de batalla que implicara solo marchar y gritar? Dios le dijo a Josué que conquistara Jericó de esa manera, y al hacerlo tuvo éxito (Jos 6.1-5).

Moisés es otro ejemplo. Cuando se sintió inseguro de su potencial como líder, el Señor lo tranquilizó, diciéndole que arrojara su vara al suelo. Cuando Moisés obedeció, Dios confirmó de una manera admirable que lo había escogido como líder (Éx 4.1-3).

Nuestro Padre celestial puede pedirnos que hagamos algo que parece ilógico, como tal vez aceptar una mayor responsabilidad cuando teníamos la esperanza de reducir nuestra cantidad de trabajo; o dejar una posición que Él nos había dado recientemente; o asumir una tarea para la que nos sentimos mal equipados. Pero debemos seguir adelante con obediencia, sin importar cuán ilógica pueda parecer su petición.

Para comprender la importancia de obedecer, piense en los niños que reciben instrucciones de sus padres o maestros. Es necesario que los escuchen con atención para hacer correctamente la tarea. Algunos pasos pueden parecer sin sentido, pero su justificación se hace clara después.

Ora:

Señor, concédeme el discernimiento y la atención para incorporar las enseñanzas de Tu Palabra en todas las áreas de mi vida, de forma que pueda recibir los galardones que vienen de seguirte con fidelidad.

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03 de Junio: La Vida en Integridad

Escucha:

Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. (Salmos 15:1-2)

Piensa:

En el libro de Salmos, el rey David describe la vida de integridad que deben cultivar los creyentes. Dios quiere que busquemos cada vez más la autenticidad, la rectitud y la honestidad.

Para desarrollar y mantener un estilo de vida de integridad, necesitamos:

Basar nuestra fe en lo que enseña la Biblia. Las verdades fundamentales sobre las cuales debemos construir nuestra vida son: la necesidad que tiene la humanidad de un Salvador; nuestra incapacidad de salvarnos a nosotros mismos; la muerte de Cristo a nuestro favor; la salvación por fe solamente; y el don gratuito del Padre de la vida eterna. Nuestra identidad y prioridades deben fluir de nuestra posición de hijos adoptados por Dios.

Someternos al señorío de Cristo. El Señor Jesús nos manda a negarnos a nosotros mismos y a seguirlo (Mr 8.34). El compromiso sincero con Él nos ayudará a enfrentar las tentaciones y a elegir lo recto.

Establecer relaciones con personas que valoren la vida cristiana. La influencia de los creyentes maduros nos fortalece en nuestra dedicación y obediencia al Señor.

Reconocer nuestros errores. Todo el mundo falla, pero como creyentes debemos confesar a Dios cualquier pecado conocido y evitar hacer lo incorrecto (1 Jn 1.9). También será necesario pedir perdón a los demás.

Vivimos en una cultura que aplaude los valores y las actitudes pecaminosas. Dios conoce nuestra lucha por resistir la tentación y elegir hacer lo recto, y por eso envió a su Espíritu Santo para que nos enseñe a vivir con integridad. Pídale a Él que le ayude a ser más como la persona descrita en el Salmo 15.

Ora:

Señor, toma control de mi corazón, examíname y guíame a caminar en el poder del Espíritu Santo, para ser integro. Líbrame de malos amigos y de personas malvadas. Alabo tu Nombre porque mi confianza esta en ti.

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02 de Junio: Receta Para Vivir

Escucha:

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. (Marcos 8:34-35)

Piensa:

Cuando Jesús dijo esas palabras, no solo estaba dándonos la receta para ir al cielo, sino también la receta para vivir una vida de excelencia aquí en la tierra.

Hay una vida mejor que podemos vivir aquí en este mundo. Pero para entrar en ella, tenemos que abandonar la manera en que estamos acostumbrados a vivir. Quizá tengamos que dejar las cosas a las cuales hemos estado aferrados y, a cambio, dedicarnos a hacer lo que Dios quiere que hagamos.

Eso fue lo que Jesús hizo. Él no vivió su vida para sí mismo; la vivió para Dios en su totalidad. Él hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total.

Es tiempo de darnos cuenta de que el nacer de nuevo no es algo que hacemos tan solo para escapar del infierno. Nuestro propósito debe ser agradar a Dios, dar nuestra vida con el fin de cumplir sus deseos, ser su tesoro especial en la tierra y hacer lo que Él quiere que hagamos. Nuestra mayor prioridad debe ser darnos a Él, vivir en comunión con Él y estar en oración el suficiente tiempo para que podamos oír su voz y después obedecerle.

Solo cuando hagamos esas cosas nos sentiremos realizados y podremos vivir la vida de excelencia que hemos estado anhelando.

Ora:

Señor, estamos persiguiendo una vida de salvación dentro tus caminos, guía nuestro andar en dirección a tu voluntad. Sabemos que estas con nosotros, y que tienes tu tiempo para actuar. Escucha nuestras suplicas y nunca nos abandones Padre, pues nuestra vida está en Tus manos. Amén. 

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01 Junio: Un Impacto Que Perdura

Escucha:

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16)

Piensa:

¿Alguna vez se ha detenido a considerar cómo utiliza el regalo de la libertad? Dios da a todos los creyentes la verdadera libertad por medio de su Hijo Jesucristo. ¿Desperdicia usted esa bendición o la comparte con otros?

Piense en las personas que ve cada semana. ¿Sabe cuántos de sus vecinos están enfermos? ¿Hay personas en su iglesia que luchan por vivir un día más? ¿Sabe si alguno de sus compañeros de trabajo está pasando por dificultades? Lo más probable es que haya personas a su alrededor que podrían necesitar ayuda. Pero enfocarse en uno mismo limita la capacidad que tenemos de prestarles atención a esas personas, y limita nuestro poder de alcanzarlas.

El Señor enseñó a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee” (Mt 5.13 NVI). Para que la sal siga siendo útil, debe mantener su pureza y potencia. Del mismo modo, debemos esforzarnos por tener vidas santas, humildes y amorosas, enfocándonos en la voluntad del Salvador en vez de la nuestra. Dios ha preparado las buenas obras en las que debemos andar (Ef 2.10). Nuestra tarea es ponerlas en práctica.

El que podamos influenciar de manera positiva o no a nuestro mundo, dependerá del enfoque de nuestro corazón. ¿Mira usted su interior para considerar lo que podría hacer para llegar más lejos y mejorar su situación personal? ¿O mira a su alrededor y piensa en maneras en que pudiera servir más y mejor a los demás?

Ora:

Señor, que mi corazón se mantenga siempre enfocado en Tu Palabra, obediente a Tu voluntad y buscando la sabiduría que me permita glorificarte sirviendo más y mejor a aquellos que me rodean. Amén.

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31 de Mayo: Cualidades Preciosas

Escucha:

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. (Efesios 3:20)

Piensa:

Que estas palabras se sumerjan lentamente en su entendimiento: “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (v. 20). ¡Qué maravillosa descripción de la capacidad de Dios para trabajar dentro de nosotros!

Pero, muy a menudo, nuestra atención se centra principalmente en lo que queremos que Él haga a nuestro favor. Si Dios cambiara esta situación o arreglara ese problema, entonces mi vida sería mejor.Pero Él nos invita a pensar y a pedir algo más grande: ¡Quiere transformarnos!

El Espíritu Santo tiene poder más que suficiente para cambiarnos por dentro, pero hacer ese cambio interior es, por lo general, un proceso lento. El fruto espiritual necesita tiempo para crecer y madurar. Es por eso que necesitamos paciencia y fe para creer que Él está trabajando, incluso cuando no veamos los resultados de inmediato. Dios nunca tiene prisa, y jamás nos dejará.

El Señor tiene un propósito para nuestra vida, y Él trabaja constantemente para lograrlo. Aunque tiene un plan específico para cada uno de sus hijos, también tiene un objetivo superior: conformar a todos los creyentes a la imagen de su Hijo Jesucristo. Para lograr esto, nos hará experimentar luchas y angustias. Es posible que esto no tenga sentido para nosotros, pero Dios sabe perfectamente lo que está haciendo.

¿Qué le gustaría ver al Señor haciendo dentro de usted? Al leer la Biblia, busque las cualidades que Dios considera preciosas, y pídale que las desarrolle en su vida. Confíe después en su promesa maravillosa de que Él hará más de lo que usted ha pedido o imaginado.

Ora:

Señor, desarrolla en mi corazón los dones que te agraden y sirvan a la voluntad que guardas para mi. 

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