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CUMPLIR NUESTRAS TAREAS

CUMPLIR NUESTRAS TAREAS

Necesitamos paciencia para lograr nuestros objetivos en la vida. Aun cuando nuestra situación no sea la ideal, es importante perseverar y aprovechar al máximo lo que tenemos.

La mayoría pasamos por momentos de insatisfacción con nuestro trabajo, o nos sentimos tan poco apreciados que nos dan ganas de renunciar. Sin embargo, en vez de tomar una decisión precipitada conviene acudir a Dios y buscar la orientación de Su Palabra. No es muy atinado basar nuestras decisiones únicamente en nuestras emociones o en las circunstancias, que son fluctuantes. Si no somos capaces de cumplir nuestras tareas en las buenas y en las malas, corremos el riesgo de ser, como reza el versículo, de doble ánimo e inconstantes en todos nuestros caminos. La Biblia dice que Dios, quien comenzó la buena obra en nosotros, la perfeccionará hasta el final. A Dios siempre le gusta terminar lo que comienza, pero para lograr Sus objetivos por medio de nosotros necesita nuestra colaboración.

Muchos de los grandes hombres y mujeres que han dejado huella en el mundo trabajaron con empeño y perseveraron aunque los resultados tardaran mucho tiempo en hacerse visibles. William Carey, el hombre que abrió camino para las misiones en la India y dio impulso a una nueva corriente misionera en todo el mundo, trabajó fielmente durante años aprendiendo las lenguas nativas y traduciendo la Biblia, aunque con muy poco éxito aparente. Para colmo, vivió trágicas experiencias personales, como la pérdida de un hijo pequeño a causa de una disentería, al tiempo que su esposa padecía una crisis nerviosa. Con todo y con eso, Carey perseveró y dejó un valioso legado cristiano.

A veces nuestros esfuerzos, aunque parezcan infructuosos, pueden abrir puertas para otros. El misionero jesuita Francisco Javier trabajó una vez entre los habitantes de las islas Molucas, en la actual Indonesia. Aquellos salvajes se habían ganado, merecidamente, la reputación de caníbales y cazadores de cabezas. Con coraje, Francisco Javier les predicó y enseñó durante años. No obstante, a pesar de sus valientes iniciativas, apenas consiguió un puñado de conversos y a la postre tuvo que partir sin haber logrado gran cosa. Años más tarde, sin embargo, otros jesuitas entraron por la puerta que él abrió, y como consecuencia decenas de miles de habitantes de aquellas islas se convirtieron al cristianismo.

Que Dios nos ayude a ser diligentes con las tareas que Él nos encomienda y a perseverar en ellas hasta estar seguros de haberlas concluido y de que es hora de pasar a otra cosa.

Santiago 1:8 (NVI) es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

Filipenses 1:6 (NVI) Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.

1 Corintios 3:9 (NVI) En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.