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Día 11: Génesis 31 al 33

Día 11: Génesis 31 al 33

Lee los capítulos  31 al 33  del libro de Génesis (puedes leerlos dando click aquí: Génesis 31-33)

Notas De Estudio

Capítulo 31: Las cosas cambian en la casa de Labán y ahora Jacob no es muy popular. Trata de hacer un consenso con sus esposas para abandonar el lugar, su discurso: “Su padre me ha engañado una y otra vez…” Las palabras del verso tres tienen una conexión con lo que el Señor le dice a Jacob en Génesis 28:15. Jacob señala que el hecho de que es más bendecido y que los animales salen como se ha acordado con Labán, no es el sistema de alteración que uso tan seguido (30:40-13) sino que Dios ha metido su mano (v. 7, 9), lo que nos hace preguntarnos: ¿está Jacob haciendo esto en frente de sus esposas para parecer inocente o le está dando una explicación teológica a los eventos que vimos en el capítulo anterior en un plano humano? Esto es algo que mucha gente hace continuamente: sus hechos son un acto de pura sagacidad humana (en buen dominicano “tigueraje”) y cuando hablas con ellos parecen estar convencidos de que es un acto de Dios. Una cosa que ya hemos visto, es que las Escrituras no ocultan los problemas de carácter de algunos de los personajes que aparecen en sus páginas. La falibidad humana no es extraída con el fin de hacernos parecer los personajes bíblicos como gente perfecta. Quizás debamos quitarnos esa expectativa de la cabeza y admitir desde nuestra propia relación con Dios que: hay fallas, y que son notables mientras caminamos hacia El y bajo sus promesas. ¿Nos gustaría que fuese diferente? ¡Sí! Pero…
La respuesta de las esposas, de que ya no tienen herencia en la casa de su padre, parece sugerir que parte del dinero de la dote que se daba en pago por la mujer, en algunos casos iban directamente a la esposa pero que Labán había ya consumido ese precio. Así que, están de acuerdo y salen sin avisar a Labán.  Siempre me ha llamado la atención, al leer este capítulo, el infame acto de Raquel de robar los ídolos de su padre, ¡le tumbó el altar! Algo irónico ya que Jacob ha estado admitiendo la participación de Dios (El-Shaddai, quien rechaza los falsos ídolos) en todo el proceso, y uno no espera que una de sus esposa sea idólatra, mucho menos esa de la que “Dios se acordó” (30:22). En algunos capítulos veremos como Dios pide una “limpieza” de esos ídolos al confirmar con Jacob su promesa. La frase en hebreo que se traduce en nuestros textos como “Jacob fue más listo que Labán el arameo,” (v. 20) es bastante interesante y su traducción literal sería “Jacob robó la mente de Labán…”, nos hace pensar que lo nubló, usó cierta clase de artimaña para salir.
Labán sale en busca de Jacob, Dios le recalca que tenga cuidado y, al no tener razones frente a Jacob pone como excusa la búsqueda de sus dioses. Labán no los encuentra y Jacob aprovecha la oportunidad para decir lo que no había dicho en años. Los dos hacen un pacto, que confirman mediante un montículo de piedras que, según Laban (y aunque es un idólatra): “Que el Señor nos vigile para que cumplamos nuestros pactos…” también hace indicar que no es necesariamente su Dios sino “El Dios de nuestros antepasados”. Al mismo tiempo establecen una línea fronteriza entre ambos. En unos cientos de años, Galaad será el mismo lugar donde Arameos e Israelitas tengan conflicto (1 Reyes 22, 2 Reyes 9:14-15).
Capítulo 32: Conocido como “Va-Yishlah” (“El envió” en hebreo) en el judaísmo, el pasaje inicia con la despedida de Labán y con un encuentro entre Jacob y un grupo de ángeles de Dios. Llama a ese lugar “Mahanaim”, porque “este es el campamento de Dios.” Algo interesante notar que campamento en Hebreo es “Mahana” y “Mahanaim” es su plural, en cierta forma señala el hecho que Jacob dividirá su gente y propiedades en dos campamentos (“Campamentos de Dios”) para lo que se avecina.
No bien Jacob se ha recuperado del encuentro con Labán, cuando recibe la noticia de que Esaú su hermano viene hacia él. No hay otra cosa en su mente sino que Esaú finalmente se vengará por lo pasado hace ya 20 años. Está acompañado de 400 hombres, lo que hace pensar a Jacob que a pesar de tener mujeres y siervos y ganados, militarmente no está preparado para enfrentarlo. Siendo el estratega que es, Jacob divide su campamento en dos (¿Mahanaim?), hace una oración al Señor en medio de una terrible ansiedad y miedo, recordándole sus promesas (10-13) y en un intento de ablandar el corazón de su hermano, envía regalos que Esaú encontrará de paso durante todo el camino hacia él. A pesar de dividir el campamento en dos, Jacob se aparta para estar solo y tiene una pelea con el Angel del Señor (hay muchas discusiones alrededor de la identidad de este ángel), el episodio es interesante ya que cuando su padre Isaac hace el mismo tipo de pregunta que el ángel (¿quién eres? ¿cómo te llamas?) Jacob responde diciendo “Esaú”, pero con el Angel finalmente Jacob responde con su nombre, que ahora es cambiado a Israel (el que lucha con Dios). Jacob llama ese lugar Peniel por su encuentro con el ángel, existe en los personajes bíblicos la convicción de que ver el rostro de Dios significa la muerte, por eso el nombre Peniel (rostro de Dios, presencia de Dios).
Capítulo 30: El encuentro se da. Esaú se acerca y aparece con una actitud conciliatoria, no sabemos si ablandado por los regalos que encontró de camino. Jacob prepara su familia en orden de importancia, colocando a Raquel y a José en posiciones privilegiadas (algo que traerá problemas entre José y sus hermanos en unos años). Inclinarse siete veces frente a alguien (v. 3) indica subordinación a esa persona, a pesar de que tiene profecías a su favor de que es Esaú quién debe subordinarse a él. El beso y el abrazo de Esaú parecen surgir de un sentimiento de compasión hacia su hermano por la forma en que ha actuado, un “¡Mi hermano, no tengas miedo!” La forma de Esaú hablar en los versos 8-11 no indica el rechazo de los regalos, sino una forma de ser “educado””en recibirlos.
Hacen un trato de encontrarse en Seir, pero Jacob nunca llega al lugar sino que se establece en Siquem.