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Día 13: Génesis 37 al 39

Día 13: Génesis 37 al 39

Lee los capítulos  37 al 39  del libro de Génesis (puedes leerlos dando click aquí: Génesis 37-39)

Notas De Estudio

Capítulo 37: La historia de un soñador miles de años antes que CSI: La historia de José es diferente a la que leíamos anteriormente de los otros patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob), esta es casi una novela con una trama compleja, villanos, cuando piensas que todo va a estar bien empeora, luego mejora y el hombre rico resulta ser el niño que alguien cambió. Su teología es diferente: José nunca ve a Dios o a algún ángel, Dios parece trabajar de forma oculta en esta parte de Génesis.
Las preferencias siempre han causado problemas entre los hermanos, y es bastante curioso que Jacob (hermano menor) tuviese también preferencia por uno de sus hijos menores: José. A pesar de las preferencias, los sueños de José molestaban incluso a Israel, pero eso no impedía que le intrigara su significado. Es probable que el futuro de José como interpretador de sueños estaba conectado con su deseo de interpretar los que él mismo ya tenía, y siendo un hombre de Dios orase por eso. El primer sueño (el de las gavillas de trigo) parece referirse al momento en el futuro en que sus hermanos se postrarán delante de él en busca de trigo en Egipto.
A pesar de que José despierta simpatía en nosotros por lo que sucede al final de capítulo, había cierta arrogancia en su actitud al contar sus sueños, que podemos conectar con su juventud (es probable que haya tenido 16 años en esa época) pero también con ser un niño consentido.
Jacob envía a José con sus demás hijos que están en Siquem, irónicamente el lugar donde se supone se reuniría con sus hermanos, es el lugar donde es enterrado unos 500 años después (Josué 24:32). La actitud de sus hermanos revela la clase de hijos que Jacob tenía. Aunque ya hemos visto Leví y Simeón exterminando una raza, y Rubén acostarse con la concubina de su padre y madre de sus hermanos, no podíamos imaginarlos capaces de asesinar a uno de ellos.
Lo que veremos en los próximos capítulos es lo que servirá para transformar a José en el hombre íntegro y de carácter que gobernará Egipto.
Capítulo 38: Este capítulo sirve de intermedio en la historia de José, que es la que ocupa el resto de Génesis. En aquellos tiempos se acostumbraba que, si alguien moría sin dejar descendencia, el hermano que le seguía debía tener relaciones con la viuda y así el nombre de su hermano muerto siguiese vivo a través de su descendencia. Deuteronomio 25:5-10 habla de esta ley, aunque en la Ley de Moisés el hermano puede declinar dejando la mujer libre para casarse, en tiempos en que esta historia sucede no. Es una costumbre extraña pero tenía que ver con dos cosas:
1- La afrenta de estar sin hijos (tanto para el que murió como para su viuda).
2- La creencia de que era obligación llenar la tierra.
Esta práctica todavía es común entre ciertos grupos de Judíos Sefardíes.
Al morir Er, en base a esta costumbre, Onán debe darle descendencia. La negativa de Onán es tan fuerte que tiene relaciones con Tamar pero eyacula fuera para que esta no conciba. Su decisión quizás tenga que ver con que el niño que naciese sería el primogénito de su hermano mayor, y eso lo desplazaría a él en la línea de herencia. Su maldad no es solo el no querer dar descendencia a su hermano sino el hecho de seguir usándola para tener sexo. Onán muere por su pecado y, en algo que hubiese hecho cualquier persona aunque injusto: Judá se niega a darle su hijo menor a Tamar.
Lo que pasa después (Tamar vistiéndose de prostituta como “protesta” por ser engañada y dejada en vergüenza, Judá usando una prostituta) es una mancha dentro del Pueblo de Dios, entonces ¿por qué la historia? Fares resulta ser antepasado de Jesús (Mateo 1:3).
Génesis 39: En un hecho tragicómico José es vendido a sus primos Ismaelitas (“todo queda en familia“), ellos a su vez lo venden a un oficial Egipcio. La fidelidad de José por Dios y su entrega en el trabajo hacen que su amo lo mire con agrado, y lo ponga como asistente personal y le entregue control de todos sus asuntos. Potifar “no se preocupaba por nada.” (v. 6). Esto llama mi atención porque quizás uno de nosotros hubiese hecho el trabajo con la peor actitud, después de todo ¿a dónde más puede escalar uno como esclavo? y ¿dónde está Dios que permitió que mis hermanos me vendieran?
Sin embargo, la actitud de José es optima (fiel a Dios y fiel a Potifar) al punto en que, en momentos en que la esposa de Potifar le hace una “propuesta indecente”, José se niega. La vergüenza e impotencia de la mujer era tal que acusa a José de intento de violación. El hecho de que la ropa de José quedase en sus manos, nos hace recordar la túnica manchada de José en manos de sus hermanos mentirosos. Potifar le cree y José cae en desgracia: esclavo y preso. Pero, su actitud no cambia a pesar de la injusticia que parece perseguirlo y el Director de la Cárcel lo pone a cargo de todo, como Potifar tampoco “tenía de qué preocuparse” (v. 23). El Señor prosperaba a José en todo lo que hacía.
¡Cuánto tenemos que aprender de la historia de José!
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