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Día 17: Génesis 49-50 y Exodo 1

Día 17: Génesis 49-50 y Exodo 1

Lee los capítulos  49 y 50 de Génesis y el primer capítulo de Éxodo (puedes leerlos dando click aquí: Génesis 49- Éxodo 1)

Notas De Estudio

Capítulo 49: Este capítulo registra las palabras particulares que Jacob hace a cada uno de sus hijos antes de morir. En hebreo es un pasaje complicado lleno de expresiones que son casi imposibles de traducir con la misma riqueza que contienen. Sus palabras son prácticamente proféticas, y a través de nuestra lectura de la Biblia veremos como se mezclan con la historia de las tribus, pues sus palabras se enfocan más en la descendencia de sus hijos que en ellos mismos. Las primeras palabras van a Rubén y confirma lo que hablamos en el capítulo anterior: por su pecado es eliminado como primogénito y Efraín (el menor de los hijos de José) toma esta posición por encima de todos los demás. La siguiente será para Simeón y Leví: la tribu de Leví será la raza sacerdotal entre los Israelitas (sus descendientes actuales son aquellos con apellido Cohen que significa “sacerdote”), y nunca heredaron tierra específica como los demás sino que tenían heredad entre cada una de las tribus de sus hermanos, Simeón en un futuro será absorbido por la tribu de Judá. La bendición de Judá confirma su preeminencia como tribu de reyes (David, Salomón), y sin duda contiene rasgos de profecía mesiánica (Jesús viene de la tribu de Judá). Vemos también que la bendición de José resulta ser más larga que la de los demás, y como con Judá (v. 9), Isacar (v. 14), Neftalí (v. 21) y Benjamín (v. 27), se le compara con un animal. Aunque el verso 28 dice que “los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno.” Muchas de estas bendiciones más bien parecen maldiciones de las que uno se quisiese librar.
Jacob pide nuevamente no ser enterrado en Egipto.
Capítulo 50: Jacob es embalsamado de acuerdo a las costumbres egipcias, uno no puede evitar pensar en momias en este momento. Pero es bastante impresionante que, conociendo nosotros la tradición egipcia de conservar a sus muertos, en la Biblia se registre esta práctica tan antigua. Le tomó 40 días hacerlo, que es el tiempo habitual (v. 3).
Una gran procesión de gente: hebreos y egipcios, acompañó a José al entierro de Jacob, lo cual resultó un espectáculo para los habitantes del lugar que cambiaron el nombre del mismo a “Abel-mizraim”. Mizraim es el nombre hebreo para Egipto.
La muerte de Jacob llena de temor a los hermanos de José porque piensan que ahora será el momento en que este se vengará. Su temor no es necesariamente infundado: en aquellos tiempos se acostumbraba la venganza entre hermanos (si eras un hombre “que se respetaba”) después de la muerte de sus padres, para no dejar que el padre o la madre mueran en tristeza al ver a uno de sus hijos desaparecer de esta tierra antes que ellos. José los convence de su perdón con “ternura y bondad”.
José muere y pide también ser enterrado en la tierra prometida, fue embalsamado pero su cuerpo no llegaría a Israel inmediatamente sino dentro de casi 500 años (Josué 24:32)

EXODO

Conocido en hebreo como “Shemot” (en español: “Los Nombres”, por las primeras palabras del libro, como se acostumbra para nombrar mucho de los libros de la Biblia), el nombre “Éxodo” es la españolización de una palabra griega que significa “salida”. El cambio de título obedece a que nosotros tomamos los nombres de la Biblia no del Tanakh (nombre de la Biblia hebrea que contiene solo el Antiguo Testamento) sino de la Septuaginta, o versión de los setenta, que es una traducción de los libros del Antiguo Testamento al Griego en el tiempo de la helenización del mundo, hecha para facilitar la lectura de estos libros a judíos que estaban un poco desconectados de su idioma y, ¿por qué no?, a gentiles que serían potenciales prosélitos (así se les conoce a los convertidos al judaísmo). En la Septuaginta se llama “Éxodos Aigyptou”. Este libro registra las luchas del pueblo de Israel frente a un Faraón que no conoció lo que José hizo por Egipto (habían pasado unos 400 años, y se cree que el Faraón que esclavizó a los israelitas fue Ramsés II.), centrado en Moisés como “padre de la patria”, profeta, intermediario, diplomático, entre Dios y el pueblo y entre Dios y Faraón.
¿Le damos?
Capítulo 1: Los israelitas crecen de tal forma que el gobernante egipcio los empieza a considerar como una amenaza. Lo que propone no es tan descabellado pues era un tiempo donde las razas más fuertes sobrevivían muchas veces exterminando completamente a otras. Ramsés II, se caracterizó por fortalecer las fronteras vulnerables de Egipto (las de la Gente del Mar, Libios y los que se infiltraban de Sinaí), los israelitas se encontraban en Gosén que era adyacente a Sinaí, y como venían de esa región parte de su miedo podía también venir de pensar en posibles alianzas entre hebreos y cananeos. La estrategia de Faraón tenía dos partes:
1- Esclavizar a los israelitas y abusar de ellos con trabajos forzados.
2- Eliminar los niños varones.
Las parteras no siguen la orden de Faraón, y el pasa la orden a su pueblo como diciendo: “Les doy permiso a asesinar a todo niño varón hebreo ¡tírenlo al río!” La razón por la que se dejaba a las niñas con vida era que la raza de los hijos era determinada por el hombre y no por la mujer.
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