Disciplinas Libertadoras: Abogando por una contrarrevolución sexual

(Por Luis Palau)

Una mujer me escribió una carta, diciéndome: “Mi marido está en el exterior. Ha estado allí durante nueve meses y aún faltan siete para que regrese. Me siento muy sola y necesito amor. Soy cristiana pero me doy cuenta de que soy muy débil. ¿Cómo puedo vencer la tentación sexual?”

¿Cómo aconsejaría usted a esta mujer?

No hay respuestas fáciles. El deseo de amor y afecto llega a lo profundo del alma. La soledad también toca el corazón humano. Uno de los casos en que se experimenta en forma más aguda es cuando alguien está separado del cónyuge por razones de servicio militar, por trabajo, divorcio, incapacidad o muerte. Los deseos sexuales parecerían aumentar cuando el cónyuge ha estado ausente durante un tiempo.

La Biblia habla muy claramente en lo que respecta al sexo fuera del matrimonio. Pero a veces nuestros deseos sexuales están en total desacuerdo con esos pasajes de las Escrituras.

La reciente “revolución sexual” proclamaba con determinación que los principios bíblicos en cuanto al sexo dentro del matrimonio habían pasado de moda y no eran válidos para nuestro día. Los proponentes de la revolución sexual decían que si uno estaba solo y deseaba afecto, entonces uno tenía el derecho de suplir esas necesidades a través de una aventura ilícita.

La gente empleaba la siguiente lógica: Pues bien, tal vez no esté mal cometer inmoralidad bajo ciertas circunstancias. El matrimonio a prueba, el sexo grupal, el intercambio de cónyuges y otros “experimentos” sexuales fueron haciéndose más y más populares.

Pero algunos de los que hicieron esas propuestas ahora lamentan sus esfuerzos por promover la revolución sexual. Uno de ellos admitió: “He aprendido que no hay juegos sin reglas.” La gente puede tratar de quebrantar las leyes morales de Dios, pero siempre tendrá que pagar las consecuencias.

Este defensor de la revolución sexual citó un estudio realizado en el que 106.000 mujeres confirmaban que a ambos lados del Atlántico había tenido lugar una revolución en las actitudes y comportamiento sexual. ¿Cómo se sentían estas mujeres en cuanto a dicha revolución? La mayoría estaba desilusionada, y debía vivir con el “fruto emocional que había nacido como producto de la revolución sexual.” El estudio señalaba abiertamente que bien podría estar en camino una contrarrevolución sexual.

La Biblia advierte que no debemos engañarnos porque Dios no puede ser burlado. “El hombre siempre recogerá lo que siembre. Si siembra para satisfacer los apetitos de su naturaleza humana, estará plantando la semilla del mal y sin duda recogerá como fruto corrupción y muerte” (Gálatas 6:7-8 BD).

La cosecha destructiva de la promiscuidad sexual de nuestra sociedad–enfermedades venéreas, cicatrices emocionales, deserción, naufragio espiritual–ha sido un precio muy alto para los placeres momentáneos de la siembra en la carne, la siembra para los apetitos de la naturaleza humana.

La Escritura dice que resistamos la revolución sexual satánica entregándonos a Dios (Santiago 4:7). Confiese sus pecados y acérquese a El. Persevere cuando esté bajo tentación, recordando que Dios siempre provee una salida (1 Corintios 10:13).

Y sea usted soltero o casado, divorciado o viudo, Dios comprende sus tentaciones y necesidades particulares. Confíe en que El suplirá “todo lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

No importa lo que hagan los demás, usted debe creer en su corazón la Palabra eterna de Dios y debe vivir de acuerdo a sus enseñanzas y ordenanzas. Comience hoy mismo su propia contrarrevolución sexual.

Publicado bajo licencia escrita del evangelísta y pastor Luís Palau y la Asociación Luís Palau.
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