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Disciplinas Libertadoras: Por qué tenía que morir nuestra hijita?

Disciplinas Libertadoras: Por qué tenía que morir nuestra hijita?

(Por Luís Palau)

Damos respuesta a la pregunta que en una atenta carta nos hace llegar uno de nuestros lectores que.

Sr. Palau:

Nuestra hermosa hijita de seis años de edad acaba de morir. Nosotros creemos en Dios, siempre hemos creído en El, pero ¿por qué tenía que morir nuestra hijita siendo tan pequeña?

Respuesta:

Esta es una pregunta difícil de responder y tengo que confesar que no tengo una respuesta concreta. Es muy duro aceptar la pérdida de un hijo. Por mi parte no comprendo todos los problemas de la vida, y por más que leo la Biblia y otros comentarios al respecto, no alcanzo a comprender por qué Dios permite que muera una criatura. Sin embargo, tengo algunas observaciones que hacer.

Primero, una criatura no muere por causa de su pecado consciente, porque personalmente Dios no le imputa pecado a una criatura que todavía no tiene sentido de responsabilidad ante los ojos de Dios.

Segundo, cuando una criatura muere, inmediatamente pasa a estar con Cristo. Jesús dijo: “Dejad a los niños que vengan a Mí, porque de los tales es el reino de los cielos” (San Mateo capítulo 19).

En otras palabras, cuando muere una criatura, está amparada por la salvación que Cristo nos brindó cuando murió en la cruz por nuestros pecados.

Tercero, hay que pensar en que tal vez Dios evitó mucho sufrimiento a esta niña. Si Dios se llevó a una criatura, es porque El en su amor sabía que esa criatura va a evitarse mucho dolor, tristeza, agonía, y se la lleva en cambio al lugar que la Biblia llama “el cielo” donde nunca sufrirán, nunca tendrá luchas, nunca habrá lágrimas ni dolor.

Cuando muere un ser querido que tiene a Cristo como Salvador y Señor de su vida, nosotros sabemos que esa persona está en el mejor lugar posible, pues está con Dios. Los que sufrimos somos nosotros, los que quedamos aquí en la tierra. El famoso rey David tuvo un hijito que estuvo agonizante por varios días. El rey sufría, no quería trabajar ni comer, no tenía ánimo para nada.

Dice la historia bíblica que su corazón estaba destrozado. Pero el día que la criatura murió, David se lavó, se perfumó, se afeitó y empezó a regocijarse. Cuando sus ayudantes le preguntaron por qué hacía esto, él les dijo que cuando vivía el niño había esperanza, pero ahora que estaba muerto, no había razón para ayunar. Dijo, “Yo voy a él, mas él no volverá a mí” (II Samuel capítulo 12).

La Biblia declara que Dios nos da vida eterna y que esta vida está en su Hijo (San Juan, capítulo 3). El que tiene al Hijo tiene la vida eterna, y si usted y su esposa tienen al Hijo de Dios podrán ver a su hijita cuando vayan al cielo. Que ése sea el mayor consuelo de sus corazones en estos momentos de dolor.

Publicado bajo licencia escrita del evangelísta y pastor Luís Palau y la Asociación Luís Palau
Los conceptos emitidos en este articulo son de la responsabilidad de su autor. CristianoDigital.net no se solidariza necesariamente con ningún contenido de tipo doctrinal.