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EL CIEGO QUE ME SIRVIÓ DE GUÍA

EL CIEGO QUE ME SIRVIÓ DE GUÍA

#EnergiaPositiva

Me acababa de mudar a Winnipeg (Canadá). Como todavía no me habían instalado la conexión a Internet en mi apartamento, decidí ir a un Starbucks cercano para aprovechar el Wi-Fi y hacer algo de trabajo.

A medio camino dudé si había puesto la billetera en la mochila y me detuve a revisarla. En ese instante sentí un golpe en el tobillo que me produjo un dolor agudo. Sin pensarlo, me di la vuelta para ver quién me estaba atacando.

Cuál no sería mi sorpresa cuando me topé con un ciego de aspecto amable, premunido de un bastón blanco. El señor se deshizo en disculpas. En esas circunstancias era difícil enojarse. Tras decir unas palabras más, siguió caminando.

Regresé a mi apartamento, pues efectivamente se me había olvidado la billetera. Cuando por fin llegué a Starbucks, reflexioné sobre aquel atípico episodio. No era la punzada en el tobillo lo que me había causado impresión, sino la imagen del ciego desplazándose con plena confianza por la calle.

Me puse a pensar en mi propia vida y en mi situación. Hacía poco que había cambiado de ciudad, y me encontraba lejos de mis amigos más cercanos y de los colegas con los que había trabajado durante años. Todavía no me desenvolvía muy bien en mi nuevo entorno. Me urgía encontrar empleo, pero ni siquiera sabía en qué quería trabajar. Además, tenía que tomar algunas decisiones relacionadas con mi futuro que eran bastante apremiantes. ¿Podía trabajar y al mismo tiempo estudiar en la universidad? Y en caso de no dar abasto, ¿en qué debía concentrarme? ¿Qué debía priorizar en la parte económica? Y ¿cómo se conjugarían esas cosas con mis metas a largo plazo? Algunas de esas interrogantes me tenían ofuscada.

Era emocionante estar emprendiendo una nueva etapa, pero al mismo tiempo inquietante. Abundaban más las preguntas que las respuestas.

Visualicé a aquel invidente recorriendo las calles del centro de Winnipeg. Aunque impedido de ver adónde se dirigía, transitaba con toda confianza. «Si ese señor puede agenciárselas para andar por la ciudad sin perderse —me dije—, ¡yo también puedo!»

Hebreos 13:8 (NVI) Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

Josué 1:9 (NVI) Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»

Jeremías 29:11 (NVI) Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

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