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EL SEÑALADOR

EL SEÑALADOR

#EnergiaPositiva

Estoy sentada mirando el costado de la pantalla de mi ordenador, donde coloqué uno de los señaladores más bonitos que he tenido. En él se aprecia un dibujo de una madre con su hijo en brazos, y debajo una frase de Charles Dickens que dice: «No es ninguna insignificancia que nos amen quienes hace tan poco estaban con Dios». Cuando leí esa frase, me emocioné profundamente, y decidí emplear ese señalador en mi próxima lectura. Por desgracia, se me olvidó guardarlo en un lugar seguro. Quedó sobre mi escritorio, sin llegar a cumplir del todo su noble función, justo al alcance y a la vista de una personita muy simpática —mi hija de tres años— que al descubrirlo, ¡le echó mano!

Este señalador es uno de esos que tienen, en la parte superior, un corte en forma de U para engancharlo en la página y evitar que se caiga. Cuando pillé a mi hija, ya le había dado un tironcito y había roto la parte de arriba.

Yo, claro está, sabía que la niña no tenía intenciones de romperlo: lo agarró por pura curiosidad. Sin embargo, me alteré un poco dado el valor sentimental que había adquirido para mí el señalador. Le arrebaté los trozos de la mano y los guardé.

Más tarde, cuando la nena estaba ya acostada, tomé los dos trozos y volví a leer la frase. De pronto, reviví toda la experiencia bajo un nuevo prisma. ¿Tenía que ser perfecto el señalador para conservar su profundo significado? Podía pegarlo con cinta adhesiva y quedaría como nuevo. Hasta era posible que quedara mejor que antes, pues tendría un detalle más: la huella de esas manitos que tanto quiero. El señalador tiene ahora doble valor para mí, aun con cinta adhesiva y todo.

Las riquezas se van volando, las comodidades se evaporan, la esperanza se desvanece; pero el amor permanece con nosotros. Dios es amor. Lew Wallace (1827–1905)

Esforcémonos por ver las cosas como deberían ser; y dado que vivimos en un mundo imperfecto, gloriémonos en esa imperfección y estemos satisfechos. Que cada uno de los ladrillos con que edificamos nuestra jornada descanse sobre otro, hasta dar forma a una vida rica y plena, no basada en la vítrea belleza de la perfección, sino en la riqueza del amor. Anónimo

Filipenses 4:6-7 – No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Isaías 41:10 – Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

1 Pedro 5:7 – Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.

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