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EL VALLE DE LÁGRIMAS

EL VALLE DE LÁGRIMAS

#EnergiaPositiva

En hebreo, la palabra bakah significa llanto o lágrimas, y en tiempos bíblicos había un valle en Israel conocido por ese nombre. En sentido figurado, todos hemos pasado alguna vez por el valle de lágrimas, un lugar de sufrimiento, de pesar, de penalidades, un sitio árido, desértico y polvoriento.

El Salmo 84 pone de manifiesto el sublime concepto de que, cuando pasamos por ese lugar, tenemos ocasión de tornar la dificultad o decepción, el pesar o sufrimiento —sea lo que sea— en bendición. «Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, también las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones. Van de poder en poder».

Me recuerda a un amigo mío que ha hecho precisamente eso. Hace un tiempo se enfermó gravemente. Cabía pensar que la vida activa y provechosa que siempre había llevado tocaba a su fin. Él, no obstante, convirtió su valle de lágrimas en una gran bendición. Lo cambió en manantial y, en consecuencia, ha llegado a ser una fuente aún mayor de ánimo para los demás. Permitió que su llanto hiciera aflorar sus mejores cualidades. Transformó su desierto en un hermoso lugar, cavando bien hondo en su corazón y en la Palabra de Dios.

Si eres capaz de afirmarte en las promesas de Dios y confiar en Su bondad aun en tiempos de pesar y angustia, los demás verán tu fe, y será para ti —y también para ellos— como un pozo en medio de un terreno yermo, estéril y duro. Es precisamente en esos casos en que la fe resplandece más que nunca: cuando nos lleva a sobreponernos a las dificultades.

Podemos encontrar fuerzas para salir adelante a pesar de las circunstancias porque contamos con un Dios omnipotente y amoroso y con el sustento de todas Sus espléndidas promesas. «En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó». No tenemos por qué quedarnos en ese valle de desolación, ni limitarnos a soportar nuestras tribulaciones. Acercándonos a Dios y apoyándonos en Su Palabra hallaremos muchos manantiales de aguas vivificantes que Él nos brinda.

Merece la pena que tengas esto en cuenta la próxima vez que te encuentres en el valle de lágrimas.

Salmos 84:6-7 (NVI)
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas
lo convierte en región de manantiales;
también las lluvias tempranas
cubren de bendiciones el valle.
Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas,
y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

Romanos 8:37 (NVI) Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Salmos 61:2 (NVI) Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.

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