“La cruz causa un odio especial a los yihadistas”

Edward Awabdeh, presidente de la Alianza Cristiana Evangélica en Siria y Líbano, estuvo presente en el Congreso “Todos somos Nazarenos”.

Se ha celebrado en Madrid el Congreso sobre libertad religiosa  “Todos somos nazarenos”, organizado por la asociación HazteOir, la plataforma mundial CitizenGO, y MasLibres.Org. En el Congreso se dieron  cita representaciones importantes de las víctimas de la yihad islámica, provenientes de Siria, Irak, Líbano, Pakistán, Egipto, Nigeria y Reino Unido. Tal y como comentó Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir, en  la apertura del Congreso: “en Occidente a veces parece que no somos suficientemente conscientes del peligro de la yihad”, por ello, el objetivo de la reunión era dar “voz a esa realidad  ahora en Europa”.
Álvaro Zulueta, director ejecutivo de la plataforma mundial CitizenGO, que co-organiza el Congreso, recalcó también la importancia de  tomar conciencia sobre “estas comunidades azotadas por el fanatismo, que ven cómo en Occidente una y otra vez su grito es ignorado”. Por su parte, Miguel Vidal, Director del Congreso y de MasLibres.org, afirmaba que  “la reacción es necesaria y urgente ante este genocidio del siglo XXI”.

El mundo evangélico estuvo representado en el congreso por el pastor y presidente de la Alianza Cristiana Evangélica en Siria y Líbano, Edward Awabdeh, que dio una conferencia titulada “Cristianos evangélicos en zonas yihadistas”. Edward Awabdeh, pastor y presidente de la Alianza Cristiana Evangélica en Siria y Líbano. El pastor confesó que les había sido difícil dormir en Madrid porque “no oímos disparos, no oímos explosiones y no estamos acostumbrados”.

Además, agradeció haber sido invitado al Congreso que “hace realidad esa verdad bíblica de que los cristianos somos sólo uno”. A pesar de todos los problemas que viven los cristianos en Siria y Líbano, Awabdeh aseguró que  “no nos vamos a someter a esos poderes de la oscuridad yihadista”, y explicó que a los terroristas” la cruz les causa un odio especial”. El presidente de la alianza siria manifestó su confianza en el plan de  Dios: “Todas las circunstancias están bajo el poder de Dios, y ya no tenemos que dejar nuestras esperanzas en los poderes públicos”.

“Podemos poner todos los cimientos en la autoridad de Jesucristo y le oraremos sin ningún tipo de excusa, porque merece nuestra oración, merece que le adoremos”, añadió. Awabdeh contó la historia de un joven sirio de 18 años que murió por ser cristiano, y poco antes de su fallecimiento se alegraba por poder dar testimonio en su país, y le decía: “Es increíble poder estar en nuestro país y que Dios nos ha preparado en la historia para poder defender los valores de Jesucristo.

Estamos ahí y somos bendecidos por poder estar ahí”.   Entre los asistentes al encuentro también se encontraban evangélicos como Ted Blake (Puertas Abiertas) y Susana Macías (Aesvida). Buscando posibles soluciones al problema de los cristianos perseguidos, el pastor  dijo que “la oración es algo en lo que podemos confiar”, y  “la pérdida de la vida en la tierra no es la peor catástrofe porque hay una vida eterna”.

Concluyó su conferencia advirtiendo que: “si escogemos el Cielo sobre la Tierra comprenderemos en el Cielo que la Tierra era sólo una región del cielo, pero si escogemos la tierra sobre el cielo comprenderemos que la tierra era sólo una región del infierno”.

Ashiq Mashiq, el marido de la cristiana Asia Bibi,  y  su hija pequeña Eissam de 15 años, también intervinieron en el Congreso. Eisham explicó que  lleva una cruz en el cuello porque “es como nuestra identidad, nuestra nacionalidad. Somos cristianos, por eso la llevo”. “Voy a dedicar mi vida, tal y como ha hecho mi madre, a seguir la fe. Ella es muy buena madre y está firme en Cristo”, manifestó la hija de Asia Bibi. Sobre la posible liberación de su mujer, Ashiq Mashiq explicó que  “tras dos resoluciones injustas para mi esposa, hay una última posibilidad de justicia para ella su la Corte Suprema admite nuestro recurso”. “Yo sigo teniendo mi esperanza puesta en Jesucristo Todopoderoso, espero que sea liberada”, añadió.   Eissam, hija de Asia Bibi dijo que si llega esa libertad, la familia solo dispondría de tres días para ponerla en un lugar seguro. Ello implica dejar el país. “Somos paquistaníes y no queremos dejar nuestro país, tenemos la esperanza de que todo cambiará algún día”.

Mientras tengan que estar lejos de su tierra, “preferiríamos estar entre los españoles si liberan a Asia, porque la gente española nos ha mostrado su amor. Nunca olvidaremos ese amor”, confesó el marido de Asia.

Representantes de diferentes religiones, todos perseguidos por culpa de su fe, dieron testimonio en el Congreso, contando sus experiencias personales, o las de sus seres queridos, algunos de ellos, muertos por defender aquello que creían. Esto último es el caso de los padres de la cooperante estadounidense Kayla Mueller fallecida en Siria durante su secuestro por Estado Islámico, que  compartieron con los presentes cómo su hija les decía que, a pesar de las dificultades, estaba “en un lugar en el que todo el sentido lo pone el Creador, y con vuestras oraciones me siento en manos de Dios.

Él nos libera de todas las cárceles”. Youssef III Younan, Patriarca de Antioquía, hizo un repaso de las situaciones conflictivas que se han desencadenado en los últimos años en Oriente Próximo y explicó cómo “los cristianos se han convertido en un blanco muy fácil para los ataques del islamismo”, por ello, “es mejor una dictadura en la que se cumple la ley, que un sistema totalitario islamista”.   Angaelos, obispo general de la Iglesia Ortodoxa Copta, aseguró que “2000 años después de que Jesucristo y sus discípulos anduvieran por estos territorios, nuestros hermanos están sufriendo en el mismo suelo”, pero “la verdad nos liberará”, añadió. Golpeada su familia por la guerra y el yihadismo, Mireille Al Farah vive en España sin poder regresar a Siria, desde que estalló primavera árabe.

Aun así, nunca ha renunciado a su fe: “cuando abrazamos nuestra fe la cogemos completa, sabemos que implica asumir la persecución, pero aprendemos a luchar. Yo siempre llevo la cruz. Ser cristianos es algo que nos da fuerza”. Por último, Joseph Fadelle, un antiguo musulmán que se convirtió al cristianismo, y por ello lleva huyendo años con su mujer y sus cuatro hijos, quiso diferenciar entre la religión y las personas: “El Islam es malo y peligroso, pero los musulmanes son nuestros hermanos en Cristo y somos responsables de ellos, de su salvación”.