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LAS FLORES DEL CIELO

LAS FLORES DEL CIELO

#EnergiaPositiva

No debiera sorprendernos que la Biblia haya inspirado a incontables pintores; el texto abunda en expresivas imágenes. Por ejemplo, el siguiente pasaje: «Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!» Después de dos mil años, podemos visualizar fácilmente a qué se refería el profeta Hageo: insatisfacción laboral, dificultades para llegar a fin de mes, los vanos intentos de seguir los dictados de la moda, la desvalorización de la moneda.

Echemos ahora un vistazo a Eclesiastés: «Es mejor tener un puñado con tranquilidad que tener dos puñados con mucho esfuerzo y perseguir el viento». Esta es sin duda una imagen dinámica. Imaginémonos que tenemos una mano llena de deliciosos bocados, frutos secos, trozos de fruta o chocolate: podemos merendar contentos. Ahora imaginémonos que tenemos ambas manos llenas de monedas que no queremos que se nos caigan al suelo mientras intentamos asir la escota para ajustar la vela de nuestro velero.

Si bien necesitamos trabajar para tener «alimento y ropa», y es un don de la Providencia poder comer, beber y disfrutar de los frutos de nuestra labor, «perseguir el viento» ya es otra cosa. La satisfacción viene cuando aprendemos a darle gracias a Dios tanto por lo que tenemos como por lo que no tenemos. He ahí el secreto del contentamiento.

«El contentamiento es una de las flores del Cielo, y para tenerlo es preciso cultivarlo. […] Pablo dice: “He aprendido a contentarme”, lo que nos da a entender que hubo un tiempo en que no sabía hacerlo. Le costó algunos dolores alcanzar a comprender el misterio de esa gran verdad». Charles Spurgeon (1834–1892)

Jesús, Tú lo has hecho todo hermoso en su tiempo. Dame alegría para vivir este momento, agradeciéndote que además de cubrir mis necesidades materiales me hayas dado el amor y la fe que ofreces a quienes acuden a Ti. Ayúdame a interiorizar esta promesa Tuya: «Bástate Mi gracia». Sé Tú mi centro y mi foco de atención, para que mi corazón tenga paz.

1 Timoteo 6:8 (NVI) Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.

Filipenses 4:11 (NVI) No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.

2 Corintios 12:9 (NVI) pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.

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