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Musulmanes quemaron vivo a adolescente cristiano de 14 años en Pakistán

Musulmanes quemaron vivo a adolescente cristiano de 14 años en Pakistán

La violencia contra la minoría cristiana no se detiene en Pakistán, donde hoy un chico de 14 años murió en el hospital después de haber sido atacado por un grupo de jóvenes musulmanes que lo quemaron.

El escenario de la tragedia fue la localidad de Lahore, en la provincia del Punjab, en la que desde hace alrededor de un mes la tensión es alta tras el atentado suicida contra dos iglesias.

Esos ataques causaron 20 muertos y 78 heridos. Nauman Masih, huérfano y aprendiz de sastre, fue detenido el viernes pasado por algunos jóvenes que se dirigían a una mezquita. Antes de agredirlo le preguntaron por su religión y, cuando les dijo que era cristiano, comenzaron a golpearlo con dureza. Una vez inmovilizado y en el suelo, lo rociaron con kerosene y lo prendieron fuego.

“Logré escapar -dice en su declaración a la policía- y cuando vi un montón de arena me tiré para extinguir las llamas. Luego, dos de mi comunidad llamaron a la ambulancia”.

El adolescente fue hospitalizado con un 55% de su cuerpo quemado y según los médicos tenía alguna posibilidad de sobrevivir, pero luego su estado se agravó.

“La agresión, demuestra el odio que circula en la sociedad. Necesitamos de una gran obra de diálogo y de armonía entre creyentes de religiones diferentes”dijo a Fides James Channan, director del “Peace Center” de Lahore, “.

Hace tres semanas, en el distrito de Sheikhupura de la misma provincia de Punjab, otro chico cristiano de 17 años casi corre la misma suerte que Nauman en un ataque con un fondo religioso. En aquella ocasión, Sunny Masih fue secuestrado por una multitud de musulmanes, y luego golpeado y arrojado en un horno. Pese a las graves quemaduras sufridas, logró sobrevivir.

Se sospecha que esos dos incidentes puedan ser una represalia por el asesinato de dos musulmanes por un grupo de cristianos tras el doble atentado suicida doble en marzo en dos iglesias en Lahore.

La policía, por ahora, no arrestó a ningún sospechoso por esa última agresión. El joven había sentido temor y le había confiado a parientes y a empleadores que “alguien quería matarlo”.

Sin embargo, y según los investigadores, el delito se pudo haber producido a causa de una “disputa sobre una propiedad” y no por motivaciones religiosas.

El abuelo materno le contó a la policía que el tío del joven (con quien vivía después de la muerte del padre) quería matarlo para quedarse con la casa heredada.

Esos episodios de violencia han puesto en evidencia las duras condiciones de vida de los cristianos en Pakistán, que representan menos del 3% de la población de 180 millones de habitantes. Y eso mientras permanece en la memoria lo que le sucedió, a principios de 2014, cuando una pareja de cristianos acusados de blasfemia fueron empujados por un grupo enfurecido de 400 personas dentro de un horno en las cercanías de Lahore.

Aún siendo la capital de la cultura de Pakistán, Lahore es también una ciudad donde la ortodoxia fundamentalista musulmana tiene gran espacio. De eso también ha dado prueba la Alta Corte, que el año pasado confirmó la condena a muerte de otra cristiana acusada de blasfemia, Asia Bibi, madre de cinco hijos y en la cárcel desde 2009.

(Ansa/Fides)