¿Quién dice que a la iglesia se le prohíbe involucrarse en política?

¿Quién dice que a la iglesia se le prohíbe involucrarse en política?

La tergiversación de las cosas de manera intencionada y el desconocimiento de otras al referirse a estos temas han querido hacer creer que se ha sustraído  a la iglesia de la “política”. Pienso,con mucho respeto hacia los demás, que se ha visto la acción política solo como el trabajo de perseguir un puesto en el tren del Estado, para que la iglesia actué desde allí. Nada pudiera ser más falso, la política es el arte de gobernar, pero también las formas y filosofías para hacer las cosas. Los procesos políticos partidistas son una cosa y los que involucran permanentemente la opinión de los ciudadanos sobre el gobierno del Estado, la presión  de las instituciones diversas incluso la iglesia son otra cosa.

Y  al parecer solo vemos la primera de estas, pero en el fondo todos estamos involucrados en el proceso político, porque opinar sobre el gobierno, votar en la elecciones, emitir opiniones sobre las políticas del  Estado, en fin, todo esto es involucramiento en el proceso político permanente, incluso la abstención que es un derecho, es una forma paradójica de involucrarse, porque simplemente dice que hay una política o un estilo sin atractivo en sentido general. De modo, pues que no veo manera alguna de prohibirle a la iglesia involucrarse en la política en su sentido más amplio.

En cualquier institución hay puestos de dirigencia que son incompatibles con otros, pero no se puede juzgar el todo por las partes, como no se debe afirmar que la única manera de involucrarse e incidir sobre la política del Estado es teniendo puestos producto de las acciones de apoyo partidista, pues alfinal la iglesia no tiene candidatos, los tienen las instituciones que se llaman partidos políticos. ¡Ojalá todos los políticos fueran cristianos! Pero aun así la opinión de la iglesia tendrá que seguir siendo desde su plataforma y rol de iglesia.

Los partidos políticos son exactamente eso, partidos políticos, aunque los dirijan hombres de principios cristianos. Pero hay que estar claros en que las estructuras del Estado no son iglesias y no se dirigen como tales. Una forma de tergiversar este asunto es haciendo referencias a otros países sin hacer ningún estudio que  muestre resultados, las realidades de esos  países y en los casos en que la iglesia ha sido preponderante cómo la ha logrado.

La iglesia sí se involucra en la política y debe hacerlo, pero reitero no solo persiguiendo puestos, que ojala las obtuviéramos.Sin embargo, es bueno recordar que existe libertad de elección y que los miembros de nuestras iglesias se involucran cada uno según su preferencia y es su derecho.

Ahora bien, creo que si la iglesia se une para alguna meta puede influenciar y hasta hacer cambiar políticas de Estado independientemente de tener o no personas en el tren de gobierno en cualquier nivel. Las iglesias que han ganado respeto en la comunidad lo han hecho en base a su trabajo y no gozan del aprecio solo en un sector político sino de la comunidad completa.

Cuando las iglesias se ponen a tono con las necesidades de las comunidades y levantan la bandera cristiana en base a su labor, las comunidades las respetan y el Estado se ve obligado a tomarlas en cuenta por causa de la comunidad.

Ahora ¿qué hace usted que no se quiere involucrar?  ¿Acaso es persiguiendo puestos la única manera de influir en la política de Estado cuando los puestos son de los partidos?

En el ambiente existe un criterio de que las iglesias están divididas y tal vez lo hemos vendido así, en mi opinión no existe tal división, salvo que hayamos reducido la unidad de la iglesia al nivel de las preferencias electorales que nada tienen que ver una cosa con la otra. Insisto, la iglesia seguirá siendo la iglesia no importa quiénes gobiernen y su membresía está compuesta por ciudadanos con criterios independientes.

Quién dice que para ser una iglesia unida es necesario que sus miembros tengan las mismas preferencias electorales? ¿Es acaso el ideal de la iglesia igual que el ideal de los partidos políticos o estamos por encima de estos?¿Son las preferencias electorales el indicador para medir la unidad de la iglesia?