¿Quién ganaría la batalla entre un diplodocus y una ballena azul?

Diplo

Dippy lleva 35 años en el mismo lugar, pero esto se terminará pronto.

Si usted ha estado en Londres, probablemente habrá visto el impresionante esqueleto de dinosaurio que domina la entrada del Museo de Historia Natural.

Se trata de la réplica de un Diplodocus, apodado Dippy, que ha estado en ese lugar durante los últimos 35 años.

Sin embargo, el museo ha decidido que en 2017 lo reemplazará con el esqueleto de una ballena azul, lo que ha generado una campaña en Twitter de personas que quieren salvar a Dippy (#SaveDippy).

En la BBC decidimos compararlos y ver cuál sobresale en parámetros como el tamaño, la altura o el número de huesos.

Tamaño

Con una longitud media de 26 metros, el diplodocus tenía el tamaño de una cancha de baloncesto.

Diplodocus

El dinosaurio tenía un cuello larguísimo que le permitía alcanzar los alimentos.

Solo su cuello medía ocho metros y su cola medía 14.

Pero a pesar de su impresionante longitud, el diplodocus era un peso pluma en el mundo de los dinosaurios.

La ballena azul, en cambio, mide 30 metros de largo y puede llegar a pesar hasta 190 toneladas. Es el animal más grande jamás conocido sobre la Tierra.

Solo sus lenguas pueden pesar más lo que pesa un elefante. Sus corazones, lo mismo que pesa un coche.

Sus vasos sanguíneos tienen tal amplitud que una persona podría nadar en su interior.

En una pelea imaginaria, creemos que la ballena azul ganaría al diplodocus.

Huesos

Ballena azul

La ballena azul es el animal más grande jamás conocido.

El Diplodocus tenía 292 huesos.

La cantidad de huesos de las ballenas varía, pero el rango aceptado es entre 180 y 200.

Por tanto, el diplodocus gana claramente en esta categoría, tanto en número de huesos como en consistencia.

Dieta

Como vegetariano, el Diplodocus tenía una dieta de hojas de árboles y plantas, sobre todo helechos. Su cuello le ayudaba a alcanzar comida que estaba muy alta o a ras de suelo.

Debido a su tamaño, es difícil de imaginar la cantidad que comía a diario. Aplanaba árboles solo para tomarse un aperitivo.

Los Diplodocus también engullían piedras para que les ayudaran a digerir la comida, un proceso que les producía, por cierto, bastantes gases.

Diplodocus

Los diplodocus eran vegetarianos.

La dieta de la ballena azul es sorprendente. Sería fácil imaginar que el gigante del océano come peces de tamaño considerable.

Pero, en realidad, la ballena azul se alimenta de animales marinos que se encuentran entre los más pequeños: un animal parecido a la gamba llamado camarón.

¡Llegan a comer unos 40 millones al día!

La ballena azul puede recoger hasta 100 kilos de agua llena de camarones en menos de diez segundos.

Creemos que la ganadora en este apartado es la ballena. Los camarones son mucho más apetecibles.

Lo sentimos, Dippy, pero no puedes competir con ese bufet libre.

Número de dientes

Cero. La ballena azul carece de dientes. Es por ello que buscan presas pequeñas y las engullen en grandes bocados.

Tienen púas similares a las de un peine, que utilizan para filtrar el agua que expulsan al tiempo que la comida se queda atrapada en las púas. Como si fuera una cerca.

Ballena azul

La ballena azul debe salir a la superficie para respirar.

Es difícil contar los dientes de un Diplodocus. La enorme cantidad de hojas que comían estos dinosaurios hacía que sus dientes sufrieran un gran desgaste.

Así que los reemplazaban prácticamente todos los meses. Dippy tenía hasta cinco recambios de dientes preparados en cualquier momento.

Y con tanto rechinar de dientes, por mucho que fuera vegetariano, no hubiésemos querido llevarnos mal con Dippy.

Así que, al menos hablando de números, el diplodocus gana. Pero dado que la ballena azul no tiene que preocuparse por el dolor de dientes, en comodidad gana el mamífero.

Ronda extra

Para intimidar o defenderse contra sus enemigos, el Diplodocus podía batir su cola a una velocidad de 1.200km/h, emitiendo un sonido todopoderoso y rompiendo la velocidad del sonido.

Como cazadoras de las aguas profundas y mamíferos, las ballenas deben salir a la superficie para respirar.

Cuando lo hacen, exhalan una nube de vapor presurizado por su espiráculo que alcanza una altura de 9 metros.

El ganador es… el Diplodocus. Es una competición muy reñida, pero lo sentimos, ballena azul, con Dippy rompiendo la velocidad del sonido hubieras sido barrida del agua.

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