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¿Seguro o garantía?

¿Seguro o garantía?

#EnergiaPositiva

Al aproximarse el cierre del año pasado todavía estaba lidiando con muchas complicaciones y preocupaciones que desde algún tiempo me provocaban inseguridad. En ese momento me topé con un artículo acerca de la diferencia entre «seguros» y «garantías». Eso me llevó a reflexionar: ¿Es Dios mi seguro o mi garantía? La presencia de Dios en nuestra vida es en cierta forma un seguro. Sabemos que, pase lo que pase, Él estará con nosotros y nos bendecirá por haber confiado en Él. «Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 8:38,39).

«Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28). Pero en mi vida cotidiana, sobre todo cuando me enfrento a una decisión o a una situación de apuro, lo que quiero y necesito aún más es una garantía a corto plazo. Pues Dios también nos da eso. Promete enseñarnos el camino (Salmos 32:8), suplir todo lo que nos falte (Filipenses 4:19), y concedernos gracia y fortaleza en tiempos difíciles (2 Corintios 12:9). Además nos garantiza: «No te desampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13:5), lo cual es válido en las circunstancias inmediatas y también a perpetuidad.

La vida es una sucesión de situaciones y decisiones. Cuando centramos nuestra atención en lo incierto y lo inseguro, nos paralizamos. En cambio, si le presentamos a Dios nuestros problemas y acudimos a Él al momento de tomar decisiones, Sus garantías nos impulsan por el buen camino. «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios […], y le será dada» (Santiago 1:5). «Tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: “Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda”» (Isaías 30:21).

¿Quién sabe qué nos deparará este año? Probablemente una combinación de sorpresas, éxitos, fracasos y algunas noches de insomnio. Pero Dios desea ser nuestro seguro y nuestra garantía cuando pasemos por todo eso: nuestro seguro a largo plazo y nuestra garantía a corto plazo.

1 Juan 5:14 – Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.

1 Juan 5:15 – Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.

Efesios 3:12 – En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.

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