>>Ayuda espiritual<<

>>>Señales de un avivamiento<<<
**George O. Word**
De cuando en cuando, el Concilio General recibe peticiones de comentarios acerca de varios avivamientos o ministerios de iglesias de las Asambleas de Dios y de otras iglesias.
En vez de tratar de comentar acerca de cualquier serie específica de reuniones, considero que sería preferible dar algunas pautas bíblicas para la evaluación. Tengo gran confianza en la madurez de los pastores y laicos de las Asambleas de Dios para hacer sus propios juicios y prestar atención a la exhortación del apóstol Pablo: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:19-22).
Las Asambleas de Dios están irrevocablemente comprometidas con la inspiración de la Biblia, ya que ésta ofrece los instrumentos necesarios para evaluar doctrina y experiencia, y desean profundamente la continua plenitud y capacitación del Espíritu Santo.
Nuestro antiguo superintendente general, Thomas F. Zimmerman, una vez comparó al Espíritu Santo con un río caudaloso e impresionante, y las Escrituras con las orillas de ese río. El hermano Zimmerman dijo que el gran daño ocurre cuando el río se desborda, pero que el río hace un gran bien cuando permanece dentro de sus orillas.
Por lo tanto, es bueno que observemos las medidas preventivas que la Biblia nos da para ayudarnos a “examinarlo todo”. He aquí las preguntas que siempre debemos hacer.
1. ¿Se exalta a Jesucristo? El propósito del Espíritu Santo es dar testimonio
acerca de Cristo; y convencer al mundo de pecado, de justicia, y de juicio (Juan 15:26, 16:8). A la iglesia de Corinto que se había enamorado demasiado de las manifestaciones carismáticas, el apóstol Pablo le recordó que “no se propuso saber entre [ellos] cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Corintios 2:2).
Por tanto, el enfoque de cualquier avivamiento duradero siempre debe ser en Jesucristo. El Espíritu Santo no ha venido para glorificarse, o para glorificar a alguna personalidad humana o angelical.
2. ¿Se proclama la Palabra de Dios? Todo avivamiento con efecto duradero
siempre ha tenido sus raíces en la predicación de la Palabra de Dios.
Esto está en armonía con la difusión del evangelio en la iglesia primitiva
como se relata en Hechos.
• Después de la primera persecución, “hablaban con denuedo la palabra de Dios” (4:31).
• Después de la segunda persecución y de los azotes, “todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (5:42).
• Después de la selección de diáconos, “crecía la palabra del Señor” (6:7).
• Como resultado de la persecución de la iglesia por parte de Saulo, “los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (8:4).
• Samaria “había recibido la palabra de Dios” (8:14).
• Los gentiles de la casa de Cornelio recibieron “la palabra de Dios” (11:1).
• Pablo y Bernabé predicaron la palabra de Dios en su primer viaje misionero, y “la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia” (13:46, 49).
• Antes de partir para su segundo viaje misionero, Pablo y Bernabé y muchos otros “continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio” (14:35).
• El Espíritu Santo prohibió a Pablo y a Bernabé que hablaran “la palabra en Asia” (16:6).
• Los bereanos “recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (17:11) porque “en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo” (17:13).
• En Corinto, Pablo “se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios” (18:11).
• Mediante el ministerio de Pablo en Éfeso, “todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” (19:10).
• Las palabras de despedida de Pablo a los ancianos efesios son: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (20:27).
Es evidente de los pasajes anteriores que en la iglesia primitiva el enfoque se
puso en la predicación de la Palabra, a veces también identificada como
proclamación del evangelio. Esto concuerda con el primer compromiso de la
iglesia primitiva después del día de Pentecostés: “Y perseveraban en la
doctrina de los apóstoles . . .” (Hechos 2:42).
De modo que una prueba doctrinal para cualquier avivamiento es si el
contenido de la predicación es como el de Jesús y los apóstoles. La Palabra
de Dios está por encima de puntos de vista personales. Cualquier
avivamiento bíblico debe contender “por la fe que ha sido una vez dada a los
santos” (Judas 3). Si la llamada verdad que se proclama no puede hallarse en
la Biblia, entonces esa proclamación viola el anuncio específico de las
Escrituras de que la fe fue “una vez dada” y tal proclamación también se
aparta de la fidelidad de los apóstoles de predicar la Palabra, y de la
devoción de la iglesia primitiva a la doctrina de los apóstoles.