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“Tu enfermedad se llama Cristo”, del islam al cristianismo

“Tu enfermedad se llama Cristo”, del islam al cristianismo

De visita en Argentina, Joseph Fadelle dio testimonio de como tuvo que huir de Irak amenazado por convertirse al cristianismo.

La historia de Mohamed al-Moussaoui podría ser una de tantas que escuchamos sobre el fanatismo islámico. Perteneciente a una importante familia chiíta irquí y elegido por su padre Fadel Alí para ser su sucesor y futura cabeza de la tribu, Mohamed cometió un pecado mortal a los ojos del Islam: apostatar.

A fines de la década del 90, mientras Irak estaba en guerra contra Irán, este joven aristócrata iraquí de 23 años conoció en el ejército a Massoud, su compañero de cuarto…pero cristiano. “Si conviertes una persona al Islam, Dios te abre el paraíso y además logras una mayor importancia social” comenta Joseph Fadelle ante más de 600 alumnos de los colegios San Juan El Precursor y Oak Hill, que siguen atentamente cada una de sus palabras que pronuncia corta y pausadamente, traductor mediante.

Mohamed es Joseph. O Joseph es Mohamed. Son la misma persona pero tocadas por la experiencia del amor de Dios y la conversión al cristianismo. El, que quiso convertir a Massoud, terminó siendo convertido; él, que creía conocer el Corán en profundidad, se dio cuenta que la Biblia era su libro sagrado.

Desde el 2001 Joseph vive exiliado en Francia, está felizmente casado y es padre de 4 chicos; y a pesar de vivir permanentemente custodiado, no se arrepiente ni un segundo de su elección. Al contrario, a pesar de todo lo vivido, “es Cristo quien me ha ayudado a superar las dificultades. Durante todos estos años ni un solo día ha desmentido el amor que me tiene” asegura con orgullo.

En su fugaz visita a Buenos Aires para presentar su libro El Precio a Pagar, en el que relata su persecución, calvario y la fatwa en su contra, las palabras de Karim -su tío predilecto- antes que le disparara a quemarropa por traidor resuenan en el auditorio:”Tu enfermedad se llama Cristo y no tiene remedio. Nunca podrás curarte”.

Joseph contó cómo hace para seguir adelante con ese dolor por su familia, a quien reconoce con resignación como causante de todos sus males: “Yo no olvido lo que me hicieron… no quiero olvidarlo. Yo quiero recordar para transmitir mi experiencia. Y hay que perdonar, el perdón es la base de todo. No recuerdo con odio; el perdón es perdón y yo ya perdoné. Al contrario, fue tan difícil eso que vivimos que lo demás son cosas mas fáciles de aceptar” y le pide a quienes lo rodean que recen por él, para que pueda encontrar el auténtico desde de perdonar.

Lo que ahora empezó es el comienzo del fin del Islam, de que se está achicando porque no es solamente una matanza de cristianos sino que los musulmanes se están matando entre ellos y eso marca el fin. Y en el cristianismo no hay ningún crimen, el único crimen es creer en Cristo: aquel que muere, muere por su fe.

Todo lo que estamos viendo por Internet es la causa de la caída del Islam; Internet abre a la verdad porque ahora cualquier musulmán puede acceder a la información, antes no era tan fácil. Por ejemplo dentro de Arabia Saudita –uno de los países mas extremos de la región con el Islam- ya hay mas de 120,000 musulmanes que tienen contacto con Cristo. Cuando llegue el musulmán a poder interpretar y entrar en el conocimiento de lo que está fuera de su religión, podrá salir de sí mismo.

A ese auditorio de adolescentes que lo aplaudió con emoción durante varios minutos, Fadelle le pidió “comprométanse con Cristo, Ustedes son el futuro.” En un país donde la libertad religiosa no es valorada como debiera, el testimonio de Joseph puede ayudarnos.