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UN DESEO CON OTRO ACENTO

UN DESEO CON OTRO ACENTO

#EnergiaPositiva

Nadie sabe qué le deparará el futuro. Sin pestañear le deseamos a alguien un feliz año el primero de enero, cuando en realidad es poco lo que podemos hacer para incidir en el curso que tomarán los acontecimientos para esa persona. «No sabes qué dará de sí el día», nos advierte la Biblia. En los últimos años varios amigos míos han pasado por durísimas pruebas, lo que me ha llevado a preguntarme si de algo sirvió desearles satisfacciones y prosperidad.

Nadie duda de las bondades de hacer planes para el futuro y echar cimientos sólidos sobre los cuales edificar nuestra vida personal y profesional. Empero, todos sabemos que el año traerá circunstancias y sucesos imprevistos y que nuestra capacidad de influir en ellos es más bien reducida.

Eso de por sí no es malo, siempre que nos recuerde que al fin y al cabo nuestra felicidad y seguridad, y las de nuestros seres queridos, están en manos de Dios. Quizás en vez de desear a nuestros allegados que gocen de algunas de las señales externas de felicidad debiéramos desearles que estén conectados con la fuente de todos esos bienes, el Padre amoroso que nos promete: «No te desampararé, ni te dejaré».

Ya sea que este año nos traiga prosperidad o adversidad, salud o enfermedad, amor o desengaños, podemos tener la certeza de que contamos con el amor y la presencia de Dios, con Sus recursos para responder a nuestras oraciones y con Su inamovible propósito de hacer que todo redunde en bien para los que son hijos Suyos y lo aman. Dios nunca olvida Sus promesas y nunca es incapaz de cumplirlas. De ahí que el apóstol Pablo afirmara: «Todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante “¡sí!”»

Que Dios te bendiga con Su presencia y vele por ti este año.

Hebreos 13:5 (NVI)
Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho:
«Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»

Juan 14:23 (NVI) Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.

1 Juan 3:22 (NVI) y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

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