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16 de Junio: Poderosa Protección

Escucha:

Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. (Isaías 54:17)

Piensa:

“Ninguna arma forjada contra usted podrá prosperar”. ¡Qué buenas noticias! Es grandioso saber que ninguna enfermedad, circunstancia o dificultad podrá contra usted.

Hace algunos años, a uno de nuestros amigos le hicieron una demanda judicial. Oramos juntos basados en ese versículo y nos pusimos de acuerdo que ese versículo sería la palabra final en esa situación, no las acusaciones contra él. Estuvimos firmes en la fe, confiando en que esa demanda no prosperaría contra él.

Efectivamente, cuando mi amigo fue al juzgado, los demandantes no pudieron prevalecer contra él. Él ganó ese pleito judicial no porque los abogados fueran muy listos, sino porque era inocente y porque había confiado en esa poderosa promesa de Dios.

Imite ese ejemplo. Ante cualquier ataque que reciba en algún aspecto de su vida, no se ponga a llorar con los brazos cruzados y a pedirle a Dios que lo rescate. Por el contrario fortalezca su confianza en Él y Abra la Biblia en Isaías 54:17. Recuerde lo que Dios le ha prometido. Válgase de esa promesa para fortalecerse contra el pecado y contra toda obra perversa que intente atarle.

No desperdicie la fuente de protección de Dios; póngala a trabajar en su vida. Ella es su herencia legítima como siervo del Señor.

Ora:

Señor, rehúso temerle a cualquier arma que pueda ser forjada contra mi y que intente derrumbare,  porque sé que de acuerdo con tu Palabra, no podrá prosperar contra mí. Confío en que Tú me protegerás, y desde ahora te doy gracias por la victoria. Amén.

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15 de Junio: No Pongas Condiciones

Escucha:

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre. (Hebreos 6:10)

Piensa:

La mayoría de nosotros somos rápidos para decir que amamos a Dios, pero a veces nuestra disposición a servirle es otra historia. Piense sinceramente si alguna vez pensó o dijo: ¡Te amo, Señor, pero no me llames a hacer eso! O tal vez le sirvió, pero con una actitud incorrecta.¿Qué hace que seamos servidores renuentes?

Las ocupaciones: A veces, nuestras agendas están tan llenas, que no hay espacio para obedecer al Señor cuando nos llama a servir. Todos necesitamos tener “márgenes” de tiempo en nuestras vidas si queremos someternos a la voluntad de Dios.

El sentimiento de incompetencia. Quizás no se siente capacitado para servir, y piensa: Seguramente hay alguien con más talento que yo, que podría hacer ese trabajo. Pero eso es solo una excusa; el Señor promete equipar a quienes llama (2 Co 3.4-6).

El egoísmo. El servicio que implica un sacrificio nunca es cómodo. Puede exigir que cambiemos nuestros planes, renunciemos a nuestras comodidades, o incluso que hagamos sacrificios económicos.

La falta de amor. Lo que nos resulta más difícil de reconocer es que simplemente no nos importa lo suficiente. Nuestra renuencia a servir a otros revela una falta de amor al Señor. Quienes aman a Cristo con todo su corazón, le servirán con gozo ayudando a personas de su familia, su trabajo, su comunidad y su iglesia.

¿Es usted rápido para obedecer al Señor cuando surge una necesidad, o es un siervo renuente preocupado solo por sus propios planes y deseos? Cualquier servicio que haga en el nombre de Jesús no será en vano. Usted experimentará el gozo de dar, y la seguridad de que el Señor no olvidará su sacrificio.

Ora:

Señor, que las distracciones del mundo, no sean obstáculo para servirte y glorificarte. Dirige mis pasos, de manera que nunca me aleje de la voluntad que tienes para mí. Amén.

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14 de Junio: Las Relaciones Correctas

Escucha:

Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. (Gálatas 6:2)

Piensa:

El Señor diseñó el plan para su vida antes de la fundación del mundo, y cada día le guía por el camino marcado con su nombre. Él nunca tuvo la intención de que usted caminara solo. Los seres humanos fueron creados para relacionarse entre sí. Por eso, quiero decirle con toda seguridad que el mismo Dios le ayudará. Pero, además, Él da también hermanos en la fe para que sean nuestros alentadores, mentores, amigos y colaboradores.

No hay un solo personaje de la Biblia para quien la búsqueda de Dios fue una aventura en solitario. Pensemos en Moisés, por ejemplo, el héroe humano de la liberación de Israel, el receptor de los Diez Mandamientos, y el líder de los israelitas durante su largo viaje hacia la Tierra Prometida. Suena como una operación dirigida por un solo hombre, pero Moisés tenía una red de amigos y parientes que le daban sabios consejos y la ayuda necesaria. Él confiaba en Aarón y Josué, en particular.

Para la batalla contra Amalec, Dios diseñó una estrategia que involucró a los tres hombres. Moisés envió a Josué a liderar el ejército, mientras que él mantenía levantada su vara en honor al Señor quien les había prometido la victoria. Cuando la resistencia de Moisés flaqueaba, Aarón y Hur sostenían sus brazos en alto, dándole fuerzas para apoyar su misión. ¡Qué hermoso símbolo de amistad verdadera!

La autosuficiencia no es el propósito de Dios para sus hijos. Un grupo de personas bien conectadas puede hacer mucho más que un hombre o una mujer actuando solos. Moisés lo demostró. Fue un líder sabio y formidable, debido en parte al apoyo y el consejo de amigos leales.

Ora:

Señor, gracias por ayudarme a sobrellevar mis cargas. Dame la sabiduría para compartir mis luchas con otros y a dar lo mejor de mí para ayudarlos también a sobrellevar sus cargas. 

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13 de Junio: Reconocer La Bondad de Dios

Escucha:

Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. (Josué 3:15)

Piensa:

Algunas personas tienen una capacidad asombrosa para recordar hechos o imágenes. Sin embargo, es muy común que las personas dejen de recordar la bondad del Señor para con ellas.

En vista de la tendencia humana a olvidar, los versículos de hoy ofrecen un buen ejemplo que debemos seguir. Dios había sacado a los israelitas de Egipto y transitado sin ningún riesgo a través del mar Rojo cuyas aguas fueron divididas. Ahora les daba de manera milagrosa otro camino seco, estancando las aguas del Jordán río arriba. El Señor sabía que el pueblo estaba a punto de entrar en Jericó, y que, por el poder de Él, conquistarían la ciudad. ¡Qué misericordioso al animarlos con una ilustración palpable de su poder antes de esa batalla!

Pero Dios también sabía cuán fácilmente se habían olvidado de Él. Hoy nosotros hacemos lo mismo; cuando el Señor actúa a nuestro favor, es fácil confiar en Él. Pero a medida que pasa el tiempo, lo olvidamos hasta que nos recuerda nuestra necesidad de Él y nos arrepentimos. Es por eso que el Padre celestial tenía un plan para ayudar a recordar a su pueblo el milagro en el río. Les pidió que levantaran un altar de doce piedras, que representaban a cada tribu de Israel que había pasado a salvo por las aguas. De esta manera, tendrían un recordatorio tangible del rescate divino.

Cuando se trata de bendiciones, ¿tiende usted a ser olvidadizo? Si es así, trate de crear recordatorios de la fidelidad de Dios, como llevar un diario o escribir palabras clave en lugares visibles. No importa lo que usted haga, asegúrese de tener la manera de recordar la intervención del Señor en su vida.

Ora:

Señor, que recuerde siempre todas las bendiciones que has puesto en mi vida, para no olvidar en la angustia que Tu poder siempre me ha librado. 

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