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EL PROCESO DE CAMBIO

EL PROCESO DE CAMBIO

#EnergiaPositiva

Para muchos, llegar a conocer a Cristo y aceptarlo es una experiencia transformadora. Está el caso de Zaqueo, cuya vida cambió en el acto apenas conoció a Jesús y habló con Él. En cuestión de días, Saúl pasó de respirar «amenazas y muerte contra los discípulos del Señor» a predicar el Evangelio como el apóstol Pablo. En épocas más recientes se ha sabido de mucha gente que se libró en un santiamén de adicciones u otros malos hábitos.

Si bien son pocos los conversos que experimentan una transformación espectacular, sabemos que Dios quiere que los creyentes crezcamos espiritualmente. Billy Graham declaró: «Ser cristiano implica más que una simple conversión instantánea. Es un proceso diario mediante el cual nos vamos volviendo más y más como Cristo». Y Pablo: «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido […], renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, […] en la justicia y santidad de la verdad».

Claro que nadie es perfecto, eso es un hecho innegable. Afortunadamente tenemos un Dios que es al mismo tiempo omnisciente —conoce nuestro futuro y puede prepararnos para los cambios que afrontaremos— y omnipotente —si contamos con Su apoyo aumentan significativamente nuestras posibilidades de éxito—. Nos ama sin condiciones y desea ayudarnos a triunfar.

Si te da la impresión de que la vida te ha jugado una mala pasada y dudas de que vayas a lograr recuperarte, o si piensas que has perdido tu utilidad y que ya no sirves para nada, no desesperes. Dios es especialista en suprarreciclaje (v. pág. 14), y nunca sabes qué te puede tener guardado a la vuelta de la esquina.

2 Corintios 4:16-18 – Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.

Eclesiastés 3:1 – Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

Proverbios 18:15 – El corazón prudente adquiere conocimiento; los oídos de los sabios procuran hallarlo.

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