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Él y solo Él

Él y solo Él

#Devocional

Se cuenta que hubo una anciana que luego de numerosos años de lectura y estudio se sabía muchos pasajes de la Biblia. Uno de los que más le gustaba era la segunda epístola de Pablo a Timoteo, que contiene el versículo: «Yo sé a quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar mi depósito» (2 Timoteo 1:12 ; RVA). Sabía que mientras se aferrara a Jesús, Él no la defraudaría.

Con la edad empezó a perder la memoria, y un buen día ya no lograba recordar todo el versículo, sino solamente la frase: «Él es poderoso para guardar», que repetía en voz baja para sus adentros.

Finalmente, cuando ya estaba con un pie en este mundo y con un pie en el otro, el médico, advirtiendo que la señora movía los labios, se inclinó para averiguar si es que estaba pidiendo algo. Resulta que repetía una y otra vez la única palabra del texto que recordaba: «Él… Él… Él…» Lo único que le quedaba de toda la Biblia era aquella palabra. No obstante, en esa sola palabra tenía toda la Biblia. y su fe estaba intacta.

Hay un espléndido remanso de paz que nosotros también podemos alcanzar si nos concentramos únicamente en Jesús. Retírate a un lugar cómodo y tranquilo y prueba a hacer el siguiente ejercicio espiritual:

Cierra los ojos. Imagina que Jesús se inclina sobre ti como el médico del relato anterior. Él oye hasta tus susurros más tenues. Ahora pronuncia Su nombre. Repítelo lentamente varias veces. Él está a tu lado y ahora mismo es lo único que te importa. No es el momento de hacer una larga oración ni de describirle a Dios con todo lujo de detalles todas tus cuitas y penurias. Se trata de practicar la confianza —la sencilla confianza en Dios— y de fijar tu atención únicamente en Jesús. En instantes así puedes descubrir la verdad que encierra esta maravillosa promesa de la Escritura: «Tú [Jesús] guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, por en Ti ha confiado» (Isaías 26:3).

Colosenses 3:2 Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,

Proverbios 4:25 Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti.

Mateo 6:33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.