09 de Diciembre: ¿Libertad o prisión?

Escucha:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

Piensa:

Jesús dijo: «Permaneced firmes en mi palabra y seréis mis discípulos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ser discípulo requiere un compromiso con la palabra de Dios.  Viviendo como discípulos conoceremos la verdad y nos hará personas libres y en permanente liberación. Debemos madurar y debemos creer. Nuestra visión, razón y emociones, podrían o bien, engañarnos y producir esclavitud, o por el contrario contribuir en nuestra iluminación y liberación.

La liberación cambia nuestra visión, nuestra razón y nuestras emociones. La gente libre ve de manera diferente a la gente aprisionada. La misma escena es una escena diferente para cada uno. Por ello, cada uno de nosotros debe discernir su propia condición: ¿cárcel o libertad? y es que Depende de «mí» tratar con la libertad o la prisión que me define. Y eso se relaciona con la fe que nutro, el compromiso de seguir a Cristo y las acciones que en esa realidad desempeño. Nuestra vida y hábitos pueden ayudar o pueden ser un gran obstáculo que alimenta nuestra inmadurez y hace que nuestra prisión sea cómoda.

Como discípulos estaremos en constante y creciente contacto con la verdad y creceremos en libertad, siempre que abramos nuestro corazón a la verdad de Dios. Producto de ello, tendremos la evidencia que se traducirá en: más amor, más gracia, más bondad, más misericordia. Más de cada una de las virtudes propias de Jesús. Pero incluso los discípulos maduros y libres, no seremos perfectos y nuestra conciencia de nuestra propia imperfección será mayor. Juzgar a los demás no será una opción para nosotros. Veremos mejor la complejidad de la vida y comprenderemos más a la gente. Entenderemos mejor el significado de la vida y nos sorprenderá e inspirará el carácter divino. El mundo necesita discípulos, verdaderos discípulos. Cristianos maduros y libres. Gente sensata y cariñosa.

Que Dios nos ilumine para que estemos entre ellos.

Ora:

Señor, nutre mi corazón con Tus enseñanzas, para convertirme en un discípulo real, que sea verdaderamente libre por y en Tu verdad. Amén

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