13 de Diciembre: Corazones protegidos

Escucha:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23)

Piensa:

La mayoría de nosotros le da rienda suelta a su corazón, el manantial de nuestra vida. Muchas veces estamos bajo la ilusión de que no podemos evitar cómo nos sentimos; nuestras emociones se consideran la base de lo que somos. Y a medida que nuestros sentimientos suben y bajan tan frecuentemente como el viento cambia de dirección, también lo hace nuestra vida. Los sentimientos nos dirigen mucho más frecuentemente de lo que nos gustaría pensar. Tomamos decisiones en base a los sentimientos y luego las racionalizamos, en lugar de tomar decisiones en base a la racionalidad y luego dejar que los sentimientos las sigan. Dejamos que nuestras emociones nos definan. Es una forma peligrosa de vivir.

David podría dar testimonio de eso. Su corazón extraordinariamente conforme al corazón de Dios generalmente lo llevó hacia la voluntad del Padre. No obstante, también lo llevó a la tentación y al pecado, con resultados catastróficos. Incluso su corazón, tan frecuentemente sincronizado con el de Dios, era inconstante. Y los corazones inestables producen gente desencaminada.

Cuando volvemos nuestro corazón a Dios, pensamos que él nos gobierna y nos da forma automáticamente. Sin embargo, eso no es lo que dicen las Escrituras inspiradas en Proverbios 4:23. Esa es una orden. Debemos guardar nuestro corazón. Debemos tener cuidado en cuanto a lo que dejamos que entre a él. Nuestro corazón no puede ser una puerta abierta a las influencias no bíblicas e impías. No debemos ser cautivos de nuestro corazón; el corazón debe ser cautivo de la Palabra de Dios. Se nos da la responsabilidad de estar alerta en cuanto a su contenido.

¿Se agita tu corazón con tus sentimientos, como un barco sin ancla sobre las olas? ¿Está sujeto a oleajes profundos y cursos que cambian rápidamente? Si es así, buscar la dirección de Dios puede ser un desafío. Es posible que busques que él le dé forma a tu corazón, mientras que él espera que tú lo guardes.

Él hará su parte, pero solamente tú puedes hacer la tuya. La sabiduría de Proverbios hace que tu vigilancia sea la prioridad más importante: «sobre toda cosa». Esa es la atención que debemos darle a nuestros oleajes emocionales. Es esencial. Mantente alerta.

Oh, estudien sus corazones, cuiden sus corazones, ¡guarden sus corazones!

Ora:

Señor, que cada día me des la sabiduría para avanzar en aprender cómo guardar mi corazón y mantenerlo siempre conforme a Tu voluntad, atado siempre a las enseñanzas de Tu Palabra y confiado enteramente en lo infalible de sus promesas. Amén

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