Comer sano. Dos pueden más que uno

#EnergiaPositiva

Me desperté agotada, a pesar de haber tomado una siesta de más de una hora, lo que rara vez hago.

—¿Qué me pasará? —pensé— ¿Me estaré enfermando?

Me puse el termómetro; no tenía fiebre.

Tenía trabajo que hacer, pero me costaba concentrarme. Me vino entonces:

—Repasa lo que comiste hoy.

Fácil: media tostada y una taza de té por la mañana. Miré el reloj: eran las 4 de la tarde.

—Estaba ocupadísima —me dije—. Imposible parar a comer con todo lo que tenía que hacer.

Soy una de esas personas afortunadas de metabolismo rápido. Siempre ha sido más difícil para mí subir que bajar de peso. Tengo que comer con frecuencia para reponer energías y mantener un buen peso. Rara vez, sin embargo, comía mucho de una sola vez. Además, si una comida no me agradaba al paladar o yo estaba pasando por alguna dificultad emocional, me la saltaba sin contemplaciones. Las comidas ligeras y los refrigerios que solía tomar se fueron reduciendo hasta que ya casi no comía nada.

Como consecuencia, mi nivel de energía siempre estaba bajo, me enfermaba a menudo y me costaba mucho recuperarme. Cada vez me resultaba más difícil hacer ejercicio. Hasta me costaba levantarme por la mañana. Mi situación era grave, e iba empeorando de día en día.

La solución era evidente. Tenía que alimentarme mejor. El problema era que mis malos hábitos me lo impedían. Oré acerca de la situación, y Dios me indicó que le pidiera ayuda a una amiga.

Al principio me irritaban las intromisiones de mi amiga y confidente, sus llamadas telefónicas y sus mensajes de texto. Tuve que concientizarme de que ella lo hacía por mi bien y de que necesitaba que me controlara un poco. Con el tiempo llegué a agradecer que me llamara con frecuencia para averiguar qué había comido ese día.

Así tengas o no a un amigo o familiar para ayudarte, hay alguien que siempre está pendiente de ti, que conoce tu cuerpo mejor que tú y que te sugerirá ideas y consejos puntuales. Independientemente de cuál sea tu caso —si necesitas bajar de peso, subir unos kilos, hacer más ejercicio o comer mejor—, Dios te ayudará a determinar lo que debes hacer para llevar un estilo de vida más sano.

Génesis 1:29 También les dijo: Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento.

3 Juan 1:2 Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.

Proverbios 25:27 No hace bien comer mucha miel, ni es honroso buscar la propia gloria.

Comer sano. Dos pueden más que uno
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