NADIE COMO TÚ

#Devocional

Cuatro consejos para potenciar la autoestima
Es difícil «amar a tu prójimo como a ti mismo» si tu autoestima está por los suelos. Dios nos hizo a todos únicos y nos otorgó una serie de fortalezas y debilidades equilibradas. El problema surge cuando nos comparamos con otras personas y sus circunstancias o nos medimos según los estándares de éxito de la sociedad, lo que a la larga nos lleva a un estado de constante infelicidad.

Si a veces caes en eso, sigue estas recomendaciones. Verás cómo estimularán tu autoestima:

1. Analiza tus valores fundamentales y, de ser necesario, actualízalos. Reflexiona sobre lo que es más importante para ti: ¿la figura o la salud? ¿El dinero o la tranquilidad? ¿El trabajo o la familia? Y así sucesivamente. Habiendo determinado lo que más valoras, tendrás objetivos claros a los que apuntar.

2. Convéncete de que eres muy especial para Dios. El Señor te conocía incluso antes que nacieras. «Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en Tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara».

3. Haz una lista de tus puntos fuertes. ¿Qué te gusta de ti mismo? No pienses tanto en lo que te falta o en las flaquezas que tienes, sino más bien en lo bueno que hay en ti, en tus aptitudes y tus rasgos positivos. Tal vez tienes mucha inventiva, eres amable, alegre, inteligente, tolerante, generoso. Si bien es preciso que reconozcamos nuestras debilidades para reducir su influjo, también es importante que tomemos conciencia de nuestras posibilidades latentes. «Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado».

4. Da gracias por todo lo bueno que tienes. En cualquier situación en que te encuentres, trata de identificar algo positivo por lo que puedes sentirte agradecido. Ten presente que «los problemas son el acero estructural con el que se forma el carácter».

Si aprendes a comprender y atender tus necesidades emocionales, serás capaz de tender la mano a tu prójimo y te convertirás en una mayor influencia positiva. El cambio comienza dentro de ti, dejando entrar en tu vida la luz y el amor de Dios.

Mateo 22:39 (NVI) El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

Salmos 139:14-16 (NVI)
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
Mis huesos no te fueron desconocidos
cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
era yo entretejido.
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos.

Romanos 12:6 (NVI) Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe;

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