¿Quién lo quiere todavía?

#Devocional

Un conferenciante inició un cursillo motivacional mostrando un billete de veinte dólares. En la sala habría unas doscientas personas.

—Regalo este billete. ¿Quién lo quiere? —preguntó.
Varios levantaron la mano.
—Se lo voy a regalar a uno de ustedes —continuó—, pero primero voy a hacer algo.
Arrugó el billete y seguidamente preguntó:
—¿Quién lo quiere todavía?
Varios volvieron a alzar la mano.
—¿Y si hago esto? —replicó.
Acto seguido, tiró el billete al suelo y lo pisoteó. Luego lo recogió. El billete estaba arrugado y sucio.
—¿Quién lo quiere todavía? —volvió a preguntar.
Aún hubo varios que alzaron la mano.
—Amigos, han asimilado ustedes una enseñanza muy valiosa. A pesar de lo que le hice al billete, ustedes todavía lo quieren, porque no ha perdido su valor. Sigue valiendo 20 dólares.

»Al igual que ese billete, muchas veces en la vida terminamos sucios, arrugados y tirados en el suelo a causa de las circunstancias o por decisiones que nosotros mismos tomamos. Nos parece que no valemos nada. Ocurra lo que ocurra a partir de ahora, sepan que jamás perderán su valor a los ojos de Dios. Para Él, sucios o limpios, arrugados o bien doblados, ustedes tienen un valor enorme». Anónimo

2 Corintios 5:17 (NVI) Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

Mateo 24:36 (NVI) Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Apocalipsis 3:11 (NVI) Vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite la corona.

¿Quién lo quiere todavía?
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